“El nuevo coronavirus no puede ser excusa para retrasar la acción climática”

Al contrario. Tiene que servir para que quien todavía no lo ha entendido -tanto Gobiernos como ciudadanía- se dé cuenta de que es imprescindible acelerar la lucha contra el cambio climático o ya no habrá vuelta atrás y crisis a escala mundial como la que estamos atravesando serán cada vez más comunes. Porque detrás de esta pandemia está en buena medida la destrucción de la naturaleza, la pérdida de biodiversidad, como ponen de manifiesto informes elaborados por la comunidad científica. Así lo destacan asociaciones como Amigos de la Tierra. Y no es que no nos hubiesen avisado, porque son muchos los expertos -sobre todo a través del Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU (IPCC)- que llevan décadas urgiendo a actuar para frenar el calentamiento global y evitar una realidad dramática e irreversible de la que el Covid-19 nos alerta que estamos cada vez más cerca. La emergencia climática está causando una pérdida de biodiversidad sin precedentes hasta el punto de que un millón de especies afrontan el peligro de desaparecer, según Naciones Unidas; y ahí están el aumento de las pandemias -la anterior fue la de gripe porcina en 2009-, la vuelta de enfermedades ya pasadas, la multiplicación de la pobreza y de la desigualdad: “Consecuencias derivadas de las ingentes emisiones de dióxido de carbono y de óxidos nitrosos, así como de la gran problemática mundial con los residuos, fruto de un sistema económico basado en el incremento continuo del consumo de recursos materiales planetarios considerándolos infinitos cuando no lo son, como demuestran la crisis energética y de materiales y la crisis ecosocial que todo ello conlleva”. Lo dice Cristina Alonso, responsable de Justicia Climática y Energía de la oenegé que lleva tiempo reclamando que se cambie el modelo de producción y consumo, “el mismo que ha causado el Covid-19”.

Para reivindicar que se pongan en el centro el medio ambiente y las personas, la asociación ecologista -como parte de la Alianza por el Clima-, junto a Fridays For Future y 2020 Rebelión por el Clima, convoca a la ciudadanía a sumarse este 24 de abril a una nueva acción global por el clima: a partir de las 22h, con la proyección de sombras y sonidos desde los balcones; y llevando durante todo el día las demandas a las Redes Sociales. Tratando de concienciar en una situación excepcional.

“Poner el planeta y las personas en el centro”

Defienden que hay que avanzar hacia un sistema económico que ponga en el centro la satisfacción de las necesidades de las personas, de todas, para que puedan tener una vida digna y que eso debe hacerse en equilibrio con los ecosistemas y siendo conscientes de los límites planetarios: “La justicia social tiene que ir de la mano de la reducción de emisiones. Hacen falta políticas que apliquen el principio de que quien contamina, paga en lugar de socializar las pérdidas de las grandes corporaciones, que suelen ser las más contaminantes. Hacen falta medidas ambiciosas con objetivos vinculantes enfocadas a una transformación profunda de los sistemas agroalimentario y energético y de la gestión de suelos. Siempre garantizando la protección de las personas trabajadoras y de las comunidades”.

La responsable de Justicia Climática de Amigos de la Tierra nos cuenta que la salida de esta emergencia sanitaria, que dará paso a otra económica, tiene que llevarse a cabo de forma justa y sostenible y les pide a los Gobiernos que reflexionen y aprendan de los errores del pasado: “No se pueden repetir los patrones de crisis como la de 2008, en la que las medidas fueron dirigidas a incentivar y proteger a las grandes corporaciones que la habían desatado, recortando los derechos de la población y precarizando todavía más sus vidas. Nadie puede quedar atrás; el planeta tampoco”. Nos explica que esta emergencia sanitaria ha puesto de manifiesto lo dañina que puede ser una crisis cuando no se está preparado para afrontarla, cuando no se tienen planes de actuación y no se atienden las recomendaciones que nos marca la ciencia, dando lugar a la desprotección y al riesgo que estamos viviendo. Por eso pide a las autoridades que les sirva de aprendizaje para planificar acciones y medidas para transitar la crisis climática. Medidas señaladas por la comunidad científica como la reducción de las emisiones de CO2 del 23% actual al 55% para 2030 respecto a 1990, la descarbonización total de la economía para 2040, la transformación del modelo de movilidad o el replanteamiento de las políticas comerciales.

“Insignificantes. Un espejismo”

Lo hemos escuchado. Eso es lo que son las reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero de estas últimas semanas en el cómputo global, lo que suponen para la calidad del aire o del agua en términos de contaminación. Cristina Alonso quiere dejar claro que el reto es seguir reduciéndolas de una forma constante a lo largo de este y de los próximos años. Atendiendo a los datos de los expertos, se necesita una reducción media de emisiones del 7% anual, “lo que requiere esfuerzos y un compromiso permanente a nivel mundial”. Avisa de que no se debe caer en la tentación en la que han caído países como la República Checa, que apuesta por aparcar las leyes ambientales para poder superar la actual situación: dice que “este coronavirus no puede ser una excusa -la excusa- para frenar la lucha contra el cambio climático. No solo no podemos permitirnos dar pasos atrás sino que hay que acelerar el avance hacia ese nuevo sistema económico. Necesitamos políticas valientes que no sucumban al lobby de las grandes corporaciones más contaminantes”.

A pesar de lo visto en las últimas décadas, de la esquilmación de los recursos naturales, de la destrucción de la naturaleza y del auge del consumismo descontrolado, en Amigos de la Tierra no creen los humanos seamos el virus, el enemigo: “En todo caso, el virus es el modelo hegemónico de producción y consumo imperante en Occidente, impuesto a nivel mundial por la globalización y por procesos de neocolonización como los tratados de comercio”. Destacan que existe una gran diferencia entre las poblaciones del Norte y las del Sur del planeta, siendo estas últimas -junto con las comunidades más rurales del Norte- las que menos influyen en el cambio climático; sin embargo, son ellas las que reciben los peores impactos de la crisis climática.

Porque estamos en un momento decisivo, porque las medidas que se tomen ahora marcarán nuestro futuro y porque no podemos esperar más para que los políticos asuman la gravedad de la situación, la asociación ecologista llama a la ciudadanía a movilizarse esta noche: “Está en juego la vida del planeta tal como lo conocemos y, por ende, la de las personas que lo habitamos”. Como dice su responsable de Justicia Climática, este coronavirus ha demostrado que cuando se quiere se puede. Aún estamos a tiempo.

P. S. El informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de la ONU al que hace referencia Cristina Alonso en el audio se publicó en 2018, no en 2008 como dice por error.

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