¿Podemos hacer algo por mi país?

Fue lo que le preguntó una amiga a otra en abril de 2015 al poco de estallar una guerra en la tierra de la primera, de la que la segunda está enamorada, y de esa pregunta acabó naciendo una oenegé española que proporciona ayuda humanitaria a unas diez mil personas al mes, gracias a sus casi cuatro mil colaboradores y socios y a sus tres fundadoras, Faten Al Osimi, Eva Erill y Noèlia Ruiz: Solidarios Sin Fronteras, la única oenegé española con presencia en Yemen, el país más pobre de Oriente Próximo, que a finales de marzo cumplirá cinco años de guerra. Cinco años que dejan cifras que ponen los pelos de punta, más todavía cuando se sabe que son aproximadas y que las reales son incluso peores: en informes encargados por la ONU se calcula que se han superado los doscientos mil muertos y las instituciones yemeníes hablan ya de doscientos cincuenta mil, teniendo además en cuenta que se trata de un país musulmán, en el que los fallecidos se entierran de inmediato, con muchas zonas de difícil acceso, lo que significa que muchas víctimas no se contabilizan ni se contabilizarán nunca. Ocho de cada diez yemeníes carecen de agua, comida y acceso a medicamentos, están viviendo la peor epidemia de cólera de la historia, el dengue les golpea duro y ahora también la fiebre porcina; hay más de tres millones y medio de desplazados internos, cuatro millones de niños sin escolarizar…y podríamos seguir. Para Naciones Unidas estamos ante la mayor hambruna en cien años y ante la mayor emergencia humanitaria del planeta provocada por la acción del hombre. Y a pesar de todo ello apenas vemos, escuchamos o leemos sobre ella en los medios de comunicación. ¿Por qué?

Una guerra silenciada

  Eva Erill asegura contundente que esta es una guerra “silenciada y/o ignorada por intereses políticos y económicos: geoestratégicos -por el Golfo de Adén, a través del paso de Bab al Mandeb, salen a diario en dirección a Occidente cinco millones de barriles de crudo de Arabia Saudí y otros productores del Golfo Pérsico, por eso es importante para ellos hacerse con el control del territorio yemení- y, sobre todo, derivados del comercio de armas”. Está convencida de que el silencio de la inmensa mayoría de los Gobiernos occidentales se debe “al increíble negocio que Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y también España, entre otros, están haciendo con la venta de armamento al reino saudí, que lidera la coalición internacional que lucha contra los hutíes en Yemen”.

  Entre 2015 y mediados de 2018, Madrid exportó armas a Riad por valor de más de mil cien millones de euros, datos de Amnistía Internacional: “Por eso no les interesa que se hable del conflicto, que se sepa lo que está causando”. En Solidarios Sin Fronteras tienen claro que esa venta de armas va a continuar con el nuevo Ejecutivo. Se apoyan en varios datos: en el pacto de gobierno que firmaron el PSOE y Unidas Podemos no se hace ni una sola referencia al comercio de armas ni a la guerra de Yemen, “y eso que el grupo parlamentario de Unidas Podemos ha sido uno de los que más ha denunciado este tema en el Congreso de los Diputados”; barcos de la naviera pública saudí siguen haciendo escala en puertos españoles, la última en Motril la semana pasada; y está además el visado de tránsito que desde comienzos de este año se les exige a los yemeníes que quieran pedir asilo político en un aeropuerto español si su vuelo hace escala aquí, cuando son de las nacionalidades con mayor reconocimiento de protección internacional en España: “El año pasado solicitaron ese asilo en Barajas ciento sesenta y seis ciudadanos de Yemen y parece que hubiese habido una avalancha, siendo la realidad que casi nadie puede salir de allí porque no tienen dinero para pagarles a las mafias. Ahora el Gobierno les impide pedirlo en nuestro país a los pocos que pueden escapar de la guerra”.

El bloqueo está matando más que las bombas

  Denuncia Eva Erill que los yemeníes no tienen recursos ni mucho menos suficientes para subsistir: cuenta que ya antes de la guerra dependían en un noventa por ciento de productos externos y de la ayuda humanitaria y dice que el conflicto no ha hecho más que empeorar la situación, con el bloqueo marítimo, aéreo y terrestre al que Arabia Saudí, Estados Unidos y los demás miembros de la coalición internacional llevan sometiendo a la población desde hace ya casi cinco años. Un bloqueo que, “cuando les interesa, levantan durante unas horas para que sus productos puedan entrar en el país, haciendo -de nuevo- negocio”. Lo cuenta ella misma.

  Explica que esa ayuda de Solidarios Sin Fronteras se ha traducido en una importante mejora de las cifras de escolarización en los dos colegios con los que colaboran repartiendo mil doscientos desayunos diarios, cinco días por semana: en el primero que les pidió ayuda pasaron de faltar a clase ciento veinte niñas a estar “a tope“ en solo un par de meses y en el segundo les han pedido este año que hagan dos turnos para poder atender a más niños. Asegura que se trata de un “acto revolucionario” con el que están consiguiendo que a esas niñas no las casen y que a esos niños no los rapten mientras piden en la calle para obligarlos a luchar en el conflicto.

  Faten Al Osimi es la amiga yemení que le preguntó a Eva Erill, enamorada de una tierra que visitó por última vez solo unos meses antes de que estallara la guerra, si podían ayudar a su país. La idea inicial era buscar una pequeña oenegé en España y una contraparte local para ver qué se podía hacer, pero cuando Faten dijo que no confiaba en ninguna de las organizaciones que operaban allí y Eva se dio cuenta de que no había ninguna española se decidieron: “Vamos a crear la ONG en la que nos gustaría ser donantes. Cercana, transparente, en la que cada euro se destine a quienes lo necesitan y en la que la gente sepa a dónde va su dinero. Eso era fundamental para nosotras y es lo que hemos hecho”. ¿Por qué dieron el paso?

  “Éramos una hormiga y aun hoy seguimos siéndolo, pero cada vez tenemos más apoyos”, dice. Saben que no pueden bajar la guardia porque para mantener la ayuda a esas diez mil personas al mes–“¡y ojalá a más!”- necesitan que les salgan las cuentas, que no es fácil. Y en eso siguen, haciendo cuentas todos los días. “Es una decisión de vida” y están decididas a llevarla hasta el final.

P.S. Toda la información sobre Solidarios Sin Fronteras, sus proyectos en Yemen, cómo podéis colaborar para ayudar a los yemeníes (desde de un euro al mes) …la tenéis en su web solidariosinfronteras.org y en sus Redes Sociales.

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