“Que el Mar Menor vuelva a estar vivo”

El Mar Menor, la laguna salada más grande de Europa y un ecosistema único, ha sido llevado al colapso: por debajo de los tres metros de profundidad, que es la mayor parte de su superficie, no hay oxígeno y por lo tanto tampoco vida animal. Lo dice tajante Ramón Pagán González, que es ingeniero químico y portavoz de la plataforma Pacto por el Mar Menor, que avisa de que “no pinta demasiado bien”: explica que ahora mismo no existe ningún científico que sepa con seguridad cómo puede evolucionar la situación; poniéndose en el mejor de los casos -“y esa es la esperanza que tengo”, aclara- quiere creer que este proceso es todavía reversible y la laguna podrá volver a ser un mar vivo, aunque no sabe el tiempo que tardará; aun así dice que la mayoría de los expertos tiene ya asumido que “nunca volverá a ser el que fue, porque habrá víctimas que ya no sean recuperables”.

Crónica de un desequilibrio ecológico largamente anunciado

Explica que se ha llegado a esta crisis por la acción del hombre -con una agricultura intensiva y un desarrollo urbanístico salvaje- y por la inacción y la desidia de los poderes públicos durante décadas, “porque esto viene de lejos”: tira de memoria para contarnos que las primeras denuncias datan de 1980; que en 1987 el Gobierno murciano, del PSOE, aprobó la Ley de Protección y Armonización de Usos del Mar Menor para poner límites a la agricultura intensiva y al crecimiento urbanístico pero que, en 1995, cuando el PP llega al Ejecutivo la incumple, la mete en un cajón y la recurre hasta el Tribunal Constitucional, derogándola finalmente en 2001 con la aprobación de la Ley autonómica del Suelo. Se queja de que la comunidad científica y las asociaciones ambientalistas han denunciado “una y mil veces” que el Mar Menor estaba completamente abandonado a su suerte “pero siempre nos hemos topado con el muro que ha sido la Administración autonómica durante el último cuarto de siglo, que se ha dedicado a mirar para otro lado, acusándonos incluso de ser unos agoreros y de actuar en contra de la economía regional cuando la laguna se nos estaba muriendo. Ahora está agonizante”.

Asegura Ramón Pagán que desde 2010 se viene arrastrando una situación especialmente complicada, siendo los años 2013 y 2014 muy malos, con el Mar Menor dando importantes señales de eutrofización; destaca que en 2016 se superó el límite con la ‘sopa verde’ y dice que entonces las autoridades corrigieron una buena parte de los vertidos que llegaban a él en forma de aguas residuales de la agricultura, sobre todo salmueras de desalinizadoras ilegales: “Se lo tomaron en serio y pudo superarse la crisis, constatándose incluso el año pasado una evidente mejora, aunque la gravedad en el centro de la laguna se mantenía, con el 85% de la flora de los fondos arrasada”. A partir de ahí “probablemente volvió la relajación, y el pasado agosto nos encontramos de nuevo con unas aguas completamente turbias, con los niveles de clorofila disparados… Y fue así como recibimos a la DANA en septiembre, que colmó el vaso, fue el empujón final”. Por eso desde la plataforma Pacto por el Mar Menor critican que el Gobierno regional achacase la posterior muerte masiva de peces que se produjo única y exclusivamente al paso de ese fenómeno meteorológico: “Eso es totalmente falso y ellos mejor que nadie deberían saberlo después de pasar veinticinco años sin hacer nada para frenar la contaminación por nitratos y los pozos ilegales”. También responsabilizan en parte al Gobierno central porque la Confederación Hidrográfica del Segura, que es la que gestiona la extracción del agua y su uso, tampoco ha hecho lo que debía a pesar de los repetidos avisos de científicos y organizaciones ecologistas. Su portavoz afirma que la laguna ha sido “víctima de la prevalencia de los intereses económicos de grandes empresas que han actuado como si esto fuese una ciudad sin ley: los campos están contaminados por nitratos, el acuífero Cuaternario -del que se alimentan todos los pozos- está contaminado y también lo está el Mar Menor, con concentraciones de trece miligramos por litro, más de cien veces superiores a los niveles permitidos. Y a esto no se llega en dos días”.

Dice que es ahora -no cuando se estuvo avisando de lo que podía pasar- cuando la economía de la comarca puede resentirse porque hay mucha gente que vive del turismo en el entorno de este ecosistema único (restauración, hostelería…) y eso “puede venirse abajo si la situación crítica se prolonga; por no hablar de los pescadores, que han sido los primeros afectados porque ya no tienen actividad y no esperan tenerla posiblemente en un año…en el mejor de los casos”.

“Lo primero es hacer que se cumpla la ley”

La semana pasada más de cincuenta y cinco mil personas tomaron las calles de Cartagena en una manifestación histórica para gritar que ‘el Mar Menor no es un contenedor’ y que ‘si no hay soluciones tendrá que haber dimisiones’. Las Administraciones se han apresurado a anunciar medidas y planes, que en su mayor parte no sirven para resolver el problema, cuando para la plataforma la solución “es tan fácil como hacer que se cumpla la ley: las múltiples directivas europeas que regulan la protección de la biodiversidad, el agua y el uso de nitratos, la normativa estatal y la Ley de Medidas Urgentes para garantizar la sostenibilidad ambiental en su entorno, que entraba en vigor en su mayor parte en febrero pasado, y que fue aprobada -recuerda- con el voto en contra del PP”. Asegura que aplicando la ley unas 9.000 hectáreas de regadío ilegales tendrían que ser revertidas a secano, tendrían que desaparecer cientos de pozos ilegales, habría que regular el uso de fertilizantes… “Primero aplicar la ley y después buscar alternativas a la actividad agrícola y al desarrollo urbanístico descontrolados, además de mejorar la depuración de aguas residuales”.

Pacto por el Mar Menor ha llevado dos casos a los tribunales por delitos contra el medioambiente que siguen abiertos -como el caso Topillo– con funcionarios autonómicos y de la Confederación Hidrográfica del Segura, empresas y agricultores investigados por la degradación de la laguna. Y estudia abrir otro por la Guía de Interpretación de las Medidas Urgentes publicada por la Consejería de Agricultura un mes después de la entrada en vigor de la Ley de Medidas Urgentes “para supuestamente ayudar a los agricultores a cumplirla y que es, en realidad, una forma de facilitar su incumplimiento”. Volverán a Bruselas, convencidos de que ahora les prestarán más atención… Son tantos los frentes abiertos que no dan abasto y, como no tienen -ni quieren- subvenciones que puedan comprometer su independencia, han iniciado una campaña de crowdfunding para cubrir los gastos imprescindibles. Se alegran de que la Fiscalía Superior de Murcia “se haya decidido a tomar cartas en el asunto”, investigando también conductas de los poderes públicos que podrían haber incidido en la grave situación que atraviesa el Mar Menor, pero se quejan de que hasta ahora “no se haya hecho nada”.

Esperan que la masiva movilización del pasado 30 de octubre haya servido para que las Administraciones, sobre todo la regional, entiendan que los murcianos están “muy preocupados y cabreados”, porque para ellos la laguna es muy querida e importante y el Ejecutivo autonómico ha negado permanentemente que existiese este problema por lo que no ha tratado de buscarle solución. En la plataforma -las 1.200 personas y las más de treinta asociaciones que la integran- tienen claro que van a seguir reclamando soluciones eficaces en origen como llevan haciendo desde que se creó, hace casi cinco años; y continuarán luchando para que esta laguna salada única en Europa “vuelva a ser un mar vivo de aguas limpias, que también pueda seguir siendo disfrutado por la gente y por las generaciones futuras”.

“No podemos olvidar que se ha quedado gente por el camino”  

Por fin ha llegado el día. Tras casi cuatro años de espera y de lucha de todo un colectivo, a partir de este 1 de noviembre el Ministerio de Sanidad va a financiar dos medicamentos “revolucionarios” para muchas personas con fibrosis quística, Orkambi y Symkevi: “Tomarlos supone un cambio de vida radical, implica no tener que pasar tanto tiempo ingresados en el hospital, cuando al llegar a un determinado punto de degeneración de la enfermedad podemos estar hospitalizados 200 días al año”, explica Blanca Ruiz, presidenta de la Federación Española de Fibrosis Quística (FEFQ). Nos cuenta que entre la veintena de personas que ya lo está tomando por uso compasivo, porque su capacidad pulmonar era muy reducida, los hay que llevan todo un año sin ningún ingreso, superando las infecciones que han tenido en casa y con antibiótico oral. Pero no solo eso, sino que “no faltas al trabajo, a la universidad o al colegio, y tienes una mejor calidad de vida pudiendo hacer muchas de las cosas que hace cualquier persona joven”. Porque quienes tienen fibrosis quística son jóvenes: su esperanza de vida es de cuarenta y cinco años, claro que hace cuarenta y tres era de solo dos, que fue lo que dijeron a sus padres.

Casi uno de cada cinco podrá iniciar el tratamiento

En España son alrededor de tres mil personas las que tienen la enfermedad y calculan que con estos fármacos se podrá tratar a unas quinientas cincuenta, que son las que tienen alguna de la quincena de mutaciones genéticas para las que están indicados, de las más de mil novecientas que existen, incluida la más grave y mayoritaria en el país; descartando a los menores de 6 años y a los que están trasplantados, porque todavía no hay estudios científicos al respecto: “Es lo que hay por el momento y esas más de quinientas personas son razón más que suficiente para pelearlo casi cuatro años y el tiempo que haga falta”, afirma con rotundidad la presidenta de la FEFQ, que reconoce que la batalla ha sido dura y que le hubiese gustado que acabase antes, recordando que en estos años “desgraciadamente se ha quedado gente por el camino”.

Son optimistas porque la investigación continúa. De hecho, destacan que “está a las puertas una nueva medicación que abarca más mutaciones y, por lo tanto, servirá para tratar a un mayor número de pacientes”: el triple combo, también de Vertex, que acaba de recibir la autorización de la agencia responsable de la regulación de los medicamentos en EEUU y del que se estima que podrían beneficiarse más del 90% de las personas con fibrosis quística. En la Federación creen que puede llegar a España en un plazo de un año o año y medio, empezando entonces el mismo proceso de negociación para financiarlo que han mantenido ahora Ministerio y laboratorio. Su presidenta ya le ha pedido a la ministra de Sanidad en funciones, María Luisa Carcedo, que no se dilaten tanto las conversaciones para conseguir un acuerdo y que, si piensan que va a ser así -“porque hablamos de tratamientos con un precio elevado que tienen un alto impacto y el Sistema Nacional de Salud tiene que ser sostenible”- sigan el ejemplo de Francia, donde empiezan a tomar los medicamentos en cuanto los aprueba la agencia europea: “Eso significa que las personas con la enfermedad nunca se encuentran en medio como hemos tenido que estar aquí, con la sensación de que le ponen precio a tu vida, cuando la OMS dice que cualquier ciudadano tiene derecho a recibir el mejor tratamiento para su enfermedad; sino respetamos eso -y en muchos países no se respeta- estamos rozando la falta de ética”.

Lo dice Blanca Ruiz dejando claro que entienden perfectamente que las autoridades gestionan unos recursos que son los que son y son para todos y que, como personas con una enfermedad crónica, son los primeros interesados en que el SNS se mantenga, pero les piden que tengan en cuenta el ahorro que acabarán suponiendo los nuevos fármacos al reducirse los ingresos hospitalarios y los trasplantes, con su correspondiente seguimiento: “aunque la experiencia me ha demostrado que los políticos no tienen esa visión a largo plazo y se centran en el impacto que van a tener las decisiones que tomen en la Legislatura, sin mirar más allá”. También son conscientes de que los laboratorios realizan una investigación que no se está llevando a cabo en el sector público, saben lo que cuesta y que son empresas que buscan beneficios económicos, y les recuerdan que en estos años de negociaciones han dejado de ganar dinero.

“No queremos dar pena, pero sí contar lo que hay”

“La gente se muere de esta enfermedad y muy joven. Duro pero real como la vida misma y eso no hay que perderlo nunca de vista”. Por eso ella es de las que se apuntan al Carpe Diem (Aprovecha el Momento) y nos anima a todos a que lo hagamos porque nadie sabe lo que puede pasar. Repite que es muy positiva pero no oculta que “no es fácil vivir con la espada de Damocles siempre encima”, teniendo que seguir una rutina muy disciplinada y exigente: le diagnosticaron la enfermedad a los cuatro meses y con cinco años, solo cinco, ya se levantaba a las 6.00h para hacer fisioterapia respiratoria, tomar la medicación, aerosoles…”Intentas estudiar para acabar una carrera que te permita encontrar un trabajo que puedas desempeñar, porque no podemos cargar peso, estar en ambientes muy cargados…Pero no siempre es posible, porque mientras tus compañeros van a clase tú puedes pasarte hasta doscientos días al año en el hospital. Todo esto teniendo en cuenta que el acceso al mercado laboral es ya complicado de por sí, por las limitaciones que nos marcan los médicos”.

¿Y qué decir de las relaciones sociales y sentimentales? Pues que “tampoco son nada fáciles porque hablamos de una enfermedad degenerativa que te limita y que no todo el mundo entiende. No te digo nada si le sumas el tener que pasar por un trasplante con todo lo que eso implica, para ti y para los tuyos”. Ella estuvo nueve meses a más de setecientos kilómetros de su casa (la distancia que separa Santander, donde vive, de Valencia, donde le hicieron el trasplante de pulmón hace nueve años y medio porque su situación “era nefasta” y apenas tenía capacidad pulmonar. Gracias al trasplante sigue dando guerra, pero aclara que es un parche porque tiene fecha de caducidad, de unos diez años en el caso del de pulmón, y el riesgo de rechazo está siempre ahí. Toma cuarenta pastillas al día, se tiene que pinchar insulina porque es diabética… pero está convencida de que va a llegar al geriátrico: “Hay que aprender a vivir con ello y no olvidar nunca que las estadísticas están para romperlas”. Tiene amigos que llevan dieciocho e incluso veinticinco años trasplantados de pulmón.

Luchar contra la ignorancia de la gente

A las limitaciones y obstáculos con los que tienen que bregar a diario le suman la ignorancia de los demás, que muchas veces les impide comprender su situación y hace que se sientan rechazados: “cuando la enfermedad está muy avanzada y te pasas las veinticuatro horas del día tosiendo hay gente que, sin preguntar, deduce que tienes algo que les puedes contagiar”; asegura que eso les sucede muchas veces a los niños con fibrosis quística en el colegio, por eso la Federación ha editado una guía para que las familias sepan cómo enfrentarse a este tipo de situaciones y cómo hacerles ver a profesores y alumnos todo lo que implica la enfermedad. También le pasa a ella cuando va con mascarilla al hospital o a un sitio donde hay mucha gente para protegerse, porque tiene las defensas bajas: “ha habido gente que ha salido del ascensor en el que estaba; sí”. Pura ignorancia, y la forma de combatirla es conseguir que cada vez más gente entienda qué es y qué implica la fibrosis quística, de ahí que la labor de difusión sea determinante. Dice que les ha dado un gran impulso la película ‘A dos metros de ti’, estrenada en septiembre, que nos acerca a esta enfermedad en una de las situaciones más extremas pero real: “una chica que espera un trasplante y un chico que tiene una de las bacterias más peligrosas para nosotros y a la que es muy difícil atacar; quieren estar juntos pero si se la transmite la sacarán de la lista de trasplantes, y sabemos lo que eso significa. La película habla de la fibrosis quística, de las infecciones cruzadas entre nosotros y de las donaciones, gracias a las que muchos seguimos aquí; también de los médicos, que son parte de nuestra familia porque con visitas cada tres meses acaban convirtiéndose en un apoyo básico”. Igual que sus familias y amigos, que afrontan con ellos la enfermedad trabajando todos en equipo.

Confiando en seguir rompiendo estadísticas con los nuevos tratamientos, Blanca Ruiz pone encima de la mesa dos reivindicaciones: mejoras en las Unidades de Referencia “que cojean” porque les faltan especialidades y/o profesionales y que se entienda de una vez por todas que cuando van a consulta no pueden estar en una sala de espera rodeados de bacterias que para ellos son letales. No parece difícil de entender. Y aprovecha para recordarnos algo: que el ejercicio físico es vital para todos, no solo para ellos.

“No quieren verlo y les va a reventar en la cara”

En un vertedero cerca del aeropuerto de la capital del país, a solo unos minutos del centro. Ahí malviven en condiciones infrahumanas más de setecientas personas entre niños -la mayoría- mujeres y ancianos que huyeron de sus casas escapando de la violencia y buscando salvar una vida que pueden perder ahora, como ya está sucediendo. Y está pasando “delante de los ojos de responsables del Gobierno, de las grandes ONGs internacionales y de la propia ONU, sin que nadie haga nada para resolver su dramática situación”. Es lo que denuncia Gilberto Morales, un español que reside en esa misma ciudad, Bamako, capital de Mali, y que se multiplica para ayudarles.

Indiferencia, casi indecencia

De las autoridades, destaca que a pesar de las excusas y de los falsos intentos de explicación, al final “queda claro que hacen la vista gorda y miran para otro lado”, como demuestran las recientes declaraciones del secretario general del Ministerio para la Paz y la Reconciliación tras visitar el asentamiento de Faladie diciendo que no ha visto a nadie que viva mal ni que esté en un basurero. Sí los ve prácticamente a diario Gilberto Morales, que se indigna porque esta misma semana ha muerto una mujer de 58 años que llevaba un año allí y no aguantó más; que no deja de pensar en el pequeño Sekou, hospitalizado con desnutrición severa, que lucha por sobrevivir; que sabe que la gente está muy débil por las condiciones de insalubridad y las enormes carencias con las que tienen que lidiar en su día a día.

No habla mejor de las grandes organizaciones no gubernamentales con presencia en el país, ni de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) “que no hace absolutamente nada más que tomar notas”; asegura que han estado hasta en tres ocasiones en ese lugar y que en la última, hace poco, él se encontraba allí, atendiendo a varios enfermos: “Tuve que decirles que había un niño prematuro que se estaba muriendo para que lo llevasen al hospital. Mi gran sorpresa llegó cuando solo unas horas después me llamaron para avisarme de que no se harían cargo de los gastos médicos del pequeño, que tuvo que estar una semana en una incubadora. Gracias a toda la gente que me apoya económicamente, pude hacerlo yo. Si una organización tan potente como esa no es capaz de ocuparse de un bebé que está a punto de morir ¿qué puede esperarse que haga en este campo de desplazados no reconocido oficialmente como lo que es?”.

Está desbordado, pero él no piensa dejarlos morir

Gilberto Morales explica que cada semana él y su amigo Karl Babin, representante en Mali de la pequeña ONG italiana Bambini nel Deserto, están llevando al hospital a entre seis y doce personas: en su coche alquilado, en taxi o como pueden, haciendo frente a los gastos del traslado, de la hospitalización y del tratamiento, con facturas semanales de 300-400 euros. Cuenta que la mayoría necesitan ser atendidas de enfermedades que en Occidente no tendrían mayor gravedad pero que allí pueden ser mortales, como una niña que tenía las anginas tan inflamadas que moriría al no ser capaz de tragar nada: “Casos como este tenemos muchísimos, la mayor parte, pero hablamos de pagar entre 15 y 20 euros que no tienen por un tratamiento que los cura, y hay que estar ahí para pagarlos”.

Está “desbordado y agotado”, su destino en Bamako termina a finales del próximo mes de enero -como Policía Nacional en la Embajada española- pero no piensa abandonarlos a su suerte. Por eso ha alquilado por seis meses un terreno justo al lado del asentamiento, que le han ayudado a limpiar niños de la calle, para poder instalar allí un pequeño dispensario y también una escuela para dar clase a los pequeños; y ha contratado un equipo médico de tres doctores y una enfermera para que vaya una vez a la semana, “lo que facilitará mucho nuestra labor”. Y va a seguir luchando hasta el final porque alguna de las potentes oenegés que están en el país tome el relevo y empiece a hacer frente -¡por fin!- a la durísima situación que atraviesan a día de hoy más de setecientas personas; o para dejarlo todo listo para que sean las pequeñas organizaciones no gubernamentales que sí le han ofrecido ayuda las que -junto a la de su amigo Karl- se pongan a trabajar sobre el terreno. Para ellas va su agradecimiento más sincero, en especial para la granadina ASMUN – Solidarios por el Mundo, que gestiona las donaciones de quienes colaboran con él; uno de sus miembros ha llegado a Bamako para conocer en primera persona la realidad del campamento de Faladie.

“Hay que resolver el problema no poner parches. Esto es el infierno”

Están salvando vidas pero aun así se queja de que “lo único que hacemos es parchear, porque la solución al problema que sufre toda esta gente pasa por crear un campo de acogida de desplazados en toda regla el que se pueda invertir, fundamentalmente en agua, para que tengan sus cultivos, crien sus animales y sean en definitiva autosuficientes sin tener que depender de la caridad”; donde lo hacen no pueden vivir porque “es un infierno en el que están continuamente expuestos a contraer todo tipo de enfermedades: los llevamos al hospital pero al volver a este basurero aparecen de nuevo la sarna, el cólera, el paludismo, las infecciones cutáneas, los cortes…”. De ahí que reclame un lugar adecuado en el que instalarlos a ellos y a los que van a seguir llegando porque tiene claro que el conflicto armado va para largo y que la población que allí se refugia seguirá creciendo. Recuerda que la primera vez que estuvo en el campamento, hace ocho meses, había alrededor de doscientos niños y cincuenta mujeres, cifras que se han triplicado desde entonces. No se cansa de repetir que hablamos de una urgencia humanitaria que se está produciendo en plena capital del país, no en una aldea perdida donde podría pasar desapercibida, y censura que los principales organismos internacionales “no hagan nada a pesar de que lo saben”. Les advierte que al final tendrán que afrontar el problema que “les va a reventar en la cara, porque cada vez va a llegar más gente desplazada y porque la que lleva tiempo en el campo se encuentra cada vez en peores condiciones y el riesgo de muerte, como se ha visto, es real”.

Quienes sobreviven a duras penas en Faladie son miembros de la etnia fulani, presente en distintos países de África Occidental y considerado el pueblo nómada más grande del mundo, que en Mali está enfrentada desde hace siglos con los dogón: ganaderos los primeros, agricultores los segundos. Las disputas entre ellos, con machetes de por medio, se agudizaron a principios de esta década con la entrada de los yihadistas por el norte, cuando grupos extremistas de fulani se aliaron con los terroristas islamistas para conseguir así su apoyo en los enfrentamientos con sus eternos enemigos, el Gobierno le dio entonces la espalda a la etnia. Dice Gilberto Morales que “eso explica, en parte, la indiferencia de las autoridades ante la penosa situación de los que malviven en ese terrible lugar”, y le suma la corrupción: “Si no va a sacar tajada del pastel, ningún tipo de beneficio por atender a esta gente, el Ejecutivo no se va a preocupar por ella. Si se implicasen las principales ONGs seguro que estaría en primera línea”. Lleva tiempo denunciándolo y piensa seguir. Él, que no soporta “tanta indecencia”, ya no lo puede dejar.

Hace unos días recibía lo que podía ser una buena noticia: un empresario maliense que lo conoció a través de Facebook se comprometía a enviarle un camión con alimentos y material; también a pagar los medicamentos para que el dispensario eche a andar y los arreglos de terreno alquilado. Hoy reciben el gran envío de ayuda humanitaria. ‘Ya no estáis solos’, cuenta que les aseguró este hombre. Ojalá sea así porque les abriría un nuevo horizonte a esas más de setecientas personas a las que los demás han dejado de lado; a ellas y a las que están por llegar.

“Despertando conciencias”

Hoy, a las 18h, llegan a la madrileña Puerta del Sol y acabarán dejando sus zapatillas delante del Congreso de los Diputados, donde mañana se van a sumar a la movilización para defender unas pensiones públicas, dignas y con garantías de futuro. Hablamos de los pensionistas que han recorrido a pie alrededor de 650 kilómetros unos, desde la localidad gaditana de Rota, y aproximadamente 450 kilómetros otros, desde Bilbao. Dos recorridos con un mismo destino, un propósito común y un mensaje único: “De norte a sur, de este a oeste, las pensiones se defienden cueste lo que cueste”. Hemos hablado con Ángel Guerra, de la Columna Sur -en plena caminata-, y con Javier Martínez, de la Columna Norte -terminada una de las etapas-; ellos nos contaban cómo se gestó la iniciativa.

Han sido más de tres semanas andando: unos, llegados de distintas localidades andaluzas, salían de Rota el 21 de septiembre; otros partían un par de días después de Bilbao. Todos han pasado por incontables pueblos, parándose en más de cuarenta en los que han hablado con los vecinos de la importancia de que “todos estemos en esta lucha porque nos toca a todos”, más a las generaciones que vamos detrás que a la suya propia, insistiéndoles en la necesidad de hacerse ver para conseguir aquello “que nos corresponde”. Más de tres semanas conviviendo, aprendiendo y animándose a diario en las que han recibido el cariño y el apoyo de mucha gente, como nos relataban emocionados: una experiencia con la que han ganado tanto o más de lo que ellos y ellas han dado.

Unos y otros denuncian que “desde los ámbitos político y, principalmente económico, llevan años torpedeando” un sistema que para ellos es modélico a nivel mundial -con las palabras y con hechos que así lo demuestran- y avisan de que se está preparando “una tormenta perfecta” para volver a recortar las pensiones, que ya se han visto mermadas, y acabar privatizando el sistema. Javier Martínez y Ángel Guerra lo tienen claro.

Por eso han recorrido cientos de kilómetros en estas últimas semanas y mañana ellos, ellas y esperan que miles de pensionistas y no pensionistas más estarán en la concentración convocada frente a la Cámara Baja por la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones, COESPE. Allí van a registrar un documento con sus principales demandas para que, por enésima vez, les lleguen al Gobierno central y a los distintos partidos. Reivindicaciones que no han variado desde que empezaron a tomar la calle hace ya casi dos años, que pasan por blindar las pensiones como derecho fundamental en la Constitución, por revalorizarlas por ley en función del IPC real, por la derogación de las dos últimas reformas laborales y otras tantas de pensiones, y por una prestación mínima que sea hoy igual al SMI, 900 euros, hasta llegar a los 1.084 euros recomendados por la Carta Social Europea; piden también que se eliminen los copagos y que haya suficientes residencias públicas para mayores accesibles y de calidad. A los líderes de los partidos les echan en cara “que no estén dando en este tema el ejemplo de unidad” que han tenido oportunidad de ver en sus compañeros de formación, sin importar las siglas, en muchos de los pueblos por los que han pasado, donde los han alentado en su marcha hacia Madrid. Y les advierten que no piensan parar hasta que se atiendan sus reivindicaciones: aclaran que no es una amenaza ni una exhibición de fuerza sino una demostración de constancia, convencidos como están de que tienen la razón, y cada vez a más gente, de su parte. “Queremos convencer, no imponer, a la ciudadanía y a la clase política”.

Insisten en que su movimiento es apartidista -su lema es “Gobierne quien gobierne, las pensiones públicas se defienden”– por eso, mirando al próximo 10N, no piden el voto para ningún partido pero sí llaman a las y a los votantes a reflexionar, a echar la vista atrás, para que valoren lo que cada uno ha hecho y no ha hecho por el sistema público de pensiones y voten en consecuencia. Aunque tengan que ir a las urnas “a regañadientes”, aseguran, porque el dinero que se está gastando en esta nueva convocatoria electoral de la que “todos los líderes políticos son responsables” podría destinarse a iniciativas sociales encaminadas a mejorar la vida de mucha gente.

“Las prácticas de los manicomios siguen ahí”

Más de un millón de personas en nuestro país, cuatrocientos cincuenta millones en todo el mundo, tienen trastornos mentales graves y son a diario víctimas de violaciones de sus derechos fundamentales, de estigma y de discriminación (la primera cifra la da la Confederación Salud Mental España, la segunda la Organización Mundial de la Salud). Ellas, sus familias y el movimiento asociativo en el que se agrupan libran cada día una lucha contra todo en la que tendríamos que estar tod@s “porque también nos afecta y no deberíamos verlo como algo ajeno sino envolvente, implicándonos a fondo, sabiendo que sin salud mental no hay salud”. Habla Nel González Zapico, presidente de la Confederación -en la que se integran más de trescientas asociaciones con más de cuarenta y siete mil socios- que lleva casi treinta y seis años batallando para conseguir que entendamos eso, “que la salud mental debe ser una prioridad, para la ciudadanía y también en la agenda política: porque nos toca a tod@s, porque es una cuestión de Derechos Humanos, porque genera mucho sufrimiento y porque si no actuamos ya el coste humano, emocional y económico -este último de unos cuarenta y cinco mil millones de euros anuales en nuestro país, según la OCDEacabará siendo estratosférico, poniendo incluso en duda que estemos realmente avanzando en nuestra civilización”. La OMS avisa de que una de cada cuatro personas sufriremos algún problema de salud mental a lo largo de nuestra vida y advierte que, en 2030, serán la primera causa de discapacidad en el mundo.

Contenciones mecánicas cero

Nel González asegura que en pleno s.XXI todavía hay desgraciadamente mucha gente que reclama los manicomios, que se cerraron no hace tanto tiempo en un proceso iniciado en 1986 con la reforma de la Ley General de Sanidad pero que ha sido tan lento que concluyó hace nada: “No saben que todos, sin excepción, son lugares de tristísima e infausta memoria”, afirma contundente, denunciando que aunque no existan como tal “hay residencias con nombres rimbombantes o unidades de salud mental en las que hacen exactamente lo mismo: no amarran a la gente con camisas de fuerza pero siguen practicando contenciones mecánicas (atándola a la cama con correas durante horas e incluso días, a veces con consecuencias fatales), continúan sobremedicándola y, en definitiva, cortando su trayectoria vital cuando no hay derecho a encerrar a alguien sin ofrecerle más alternativa de vida y cuando la finalidad principal de todo tratamiento debe ser buscar la recuperación o que la persona consiga la máxima autonomía posible respetando siempre su dignidad”.

Denuncia que se están vulnerando los derechos de quienes tienen un trastorno mental “de una forma estructural, desde el propio sistema, y continuamente” y dice que no entiende que se practiquen contenciones mecánicas “estando demostrado que no son terapéuticas sino todo lo contrario, generan un sufrimiento innecesario y violan flagrantemente los Derechos Humanos”. La propia UE emitía hace unos meses un informe instando a los Estados miembros a erradicar las medidas coercitivas que atentan contra los derechos fundamentales. De ahí que reclame que se tienda a contenciones cero fijando plazos para ello, con registros oficiales que permitan comprobar que esa tendencia se va cumpliendo.

Luchar constantemente contra el estigma

Las personas con problemas de salud mental tienen la misma valía que las demás; no debería ser necesario repetirlo pero hay que hacerlo porque aún hoy tienen que librar una batalla diaria contra el estigma y contra la discriminación “que lleva a muchos a apartarlas de sus vidas en base a planteamientos que convierten en un credo sin estar contrastados: que si no tienen cura, que si no son de fiar, que si son peligrosas…”, sin saber las más de las veces de qué están hablando y cuando a estas alturas deberíamos tener más que claro que hay gente diferente.

Ese estigma fruto de la no aceptación del entorno que las acompaña muy a su pesar hace que en muchos casos incluso renuncien a que se reconozca oficialmente la discapacidad que pueden tener con lo que eso significa: “No solicitan ese reconocimiento porque seguramente si lo hacen y lo comunican cuando tratan de entrar en el mercado laboral, o teniendo ya su trabajo, quedarán automáticamente al margen”, explica el presidente de la Confederación Salud Mental España, que recuerda que un empleo es fundamental para vivir y alcanzar esa autonomía que tiene una importante función terapéutica para ellas”. Las cifras hablan por sí solas: más del 85% de quienes sufren un trastorno mental grave no tiene trabajo y un 67% no se lo ha contado a sus jefes. La conclusión: nos queda mucho para acabar con el estigma y para eso es clave promover la tolerancia, el respeto y la aceptación de la diversidad, como vienen haciendo ellos desde hace más de tres décadas. Porque ese estigma puede llevarte incluso a querer acabar con tu vida y, en demasiadas ocasiones, a hacerlo.

Doscientos intentos de suicidio cada día

Y eso solo en España, donde las últimas cifras del INE apuntan que 3.679 personas pusieron fin a su vida en 2017: “Una tragedia inconmensurable que es ya el primer problema de salud pública en Occidente”, donde la OMS contabiliza más de 800.000 suicidios anuales.

“Sabiendo que doscientas personas intentan quitarse la vida cada día y que diez de ellas lo consiguen, tendría que estar más que claro que hay que actuar, porque el suicidio se puede prevenir”. Censuran que el colapso y los escasos recursos que tienen los servicios de salud mental, la falta de visibilidad del problema y la ausencia de un plan de prevención que impulse la labor de los profesionales de Atención Primaria son obstáculos para poder reducir estas cifras. En la Confederación están convencidos de que hay que empezar por el ámbito educativo, implantando en todos los centros de España una asignatura de habilidades emocionales para que “desde niños sepamos que la vida no es siempre color de rosa y que pueden llegar la frustración, el fracaso, la enfermedad…y contemos con las herramientas necesarias para poder gestionarlo”.

También defienden que hay que eliminar tabús a todos los niveles para que desaparezca “la negrura” que rodea el tema. Para eso consideran muy importante el papel que deberían jugar los medios de comunicación “porque sin su apoyo para que se hable con claridad del suicidio y para concienciar a la ciudadanía seguiremos cubriéndonos de hipocresía y haciendo como que hacemos las cosas bien sin que sea así”. Destacan que la propia Organización Mundial de la Salud dice que si se trata de forma adecuada, huyendo por supuesto de sensacionalismos, el efecto llamada no existe. Pero aclara su presidente que “no basta con eso, porque la atención a estos problemas requiere que sean tratados como una cuestión de Estado”: tienen que existir recursos para escuchar, orientar y acompañar a las personas que han intentado acabar con su vida y a sus familias, “es imprescindible facilitarles los apoyos que necesitan para salir adelante”. Para ellos es muy importante la puesta en marcha de una línea telefónica de carácter público, gratuita y accesible a tod@s, con atención las 24 horas en todo el territorio, atendida por profesionales y con un número fácil de recordar, como el 016 contra la violencia machista, con la dotación económica precisa.

Todo esto enmarcado en una nueva Estrategia Nacional de Salud Mental: el Gobierno en funciones tiene el compromiso de presentársela a las Comunidades Autónomas antes de que acabe el año, pero con el adelanto electoral no está claro que vaya a ser así. La Confederación Salud Mental forma parte del Comité Técnico y asegura que pueden esperar unos meses más para que sea impecable “porque bajo ningún concepto podemos permitirnos el lujo de que una estrategia pública rebaje los estándares de los Derechos Humanos y eso pasa, entre otros puntos destacados, por reducir las contenciones mecánicas a cero”. Avisan de que, si no se cumple el cien por cien del mandato de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad que España firmó en du día, se desmarcarán de lo que se apruebe.

P.S. Siguiendo lo propuesto por la Federación Mundial la Confederación Salud Mental España dedica el Día Mundial de la Salud Mental, mañana 10 de octubre, a la prevención del suicidio con el lema ‘Conect@ con la Vida’: quieren destacar así la importancia de que todas las instituciones y personas implicadas trabajen en esa prevención y la necesidad de contar con recursos y apoyos suficientes que permitan una atención adecuada a quienes intentan quitarse la vida. Y han puesto en marcha una campaña para que tod@s nos sumemos a ese mensaje de conectar con la vida con el gesto del abrazo como elemento clave, para viralizarlo como símbolo de vida: nos animan a fotografiarnos dándonos un abrazo con alguien y a subir esas instantáneas a nuestras redes sociales con la etiqueta #ConectaConLaVida. Podéis encontrar toda la información sobre la campaña, sobre la Confederación y todas sus actividades en la web www.consaludmental.org y en sus redes sociales.

“Vamos al 10N avalados por una trayectoria de dos décadas”

https://vocesautorizadas.files.wordpress.com/2019/10/teruel-existe.mp3

A falta de conocer el número exacto de avales que siguen recogiendo para poder presentarse a las próximas elecciones generales y de que los organismos competentes los validen, en Teruel Existe ya preparan las candidaturas al Congreso y al Senado -con personas representativas de toda la provincia, de distintas edades y diversos ámbitos- porque saben que han superado ampliamente los alrededor de 1.100 necesarios: “La respuesta ha sido muy buena, con mucha gente mayor pero también con mucha gente muy joven firmando, y lo que es más importante, que nos cuenta que está muy ilusionada y en muchos casos nos dice que no tenía pensado ir a votar y que ahora sí lo hará”. Habla Manolo Gimeno, uno de los portavoces de esta plataforma ciudadana que, “harta de que no se atiendan sus reivindicaciones”, ha decidido dar un paso que nunca antes había querido dar, siendo sus miembros conscientes de las dificultades y de que están complicándose la vida pero muy seguros de lo que han empezado “porque se trata de luchar por el futuro de una provincia olvidada por el Estado y porque lo que reclamamos es de justicia y no tenemos por qué mendigarlo”. Sin estar aún constituida la agrupación de electores con la que irán a las urnas y sin conocerse los nombres de las y los candidatos, “parece que algunos políticos ya se han puesto un poco nerviosos”.

“Es nuestro derecho”

Destaca Manolo Gimeno que Teruel Existe “es un símbolo, patrimonio de la provincia, un espíritu al que distintas personas que somos totalmente prescindibles ponemos voz porque lo importante son el movimiento y sus demandas”. Quizás por eso en cuestión de días se ha visto que hay partidos que los miran “con recelo, viéndolos como competidores”. Ahí están las palabras del presidente aragonés, el socialista Javier Lambán, diciendo que la dinámica del colectivo ‘solo conduce a una fuente inagotable de lágrimas y, en el peor de los casos, a la deshidratación y a la nada” e incluso yendo más allá. En el colectivo no entienden la falta de respeto cuando ellos siempre han respetado a todo el mundo, cuando son un movimiento ciudadano transversal, apartidista y sin adscripción ideológica, y cuando llevan veinte años poniendo encima de la mesa de dirigentes de distintas formaciones sus reclamaciones, que son las de su provincia. Es más, dejan claro a los políticos que si dan este paso es porque están cansados de escuchar buenas palabras, de que les hagan promesas e incluso las publiquen en el Boletín Oficial del Estado para después no llevarlas adelante, así lo denuncian: “Si ni tan siquiera cumplimos lo que publicamos en el BOE estamos resquebrajando la arquitectura del Estado, los ciudadanos dejamos de creer y podemos acabar dando alas a los extremos, como está sucediendo”. Y les recuerdan el “penoso espectáculo” que han dado tras la última convocatoria electoral “anteponiendo sus intereses partidistas al interés público y olvidando que la política es el arte del consenso”.

Insiste Manolo Gimeno en que no querían entrar en política, entonces ¿por qué lo van a hacer? Explican que últimamente han sentido con más intensidad los ánimos de la sociedad turolense para presentarse a los comicios y defender desde las instituciones en las que se toman las decisiones “las mismas reivindicaciones que les hemos presentado a los últimos cuatro presidentes del Gobierno y que hemos llevado al Parlamento Europeo y a cada una de nuestras movilizaciones”; pero cuentan que hubo una “gota que colmó el vaso”, el 3 de septiembre el BOE publicó la licitación de la redacción del estudio informativo del tramo Bilbao-Santander del Corredor Cantábrico-Mediterráneo, “una infraestructura clave para Teruel”, algo que el presidente cántabro Miguel Ángel Revilla había puesto como condición para que el único diputado de su partido (PRC) en el Congreso apoyase a Pedro Sánchez en la investidura, mientras en el tramo Zaragoza-Sagunto no se han producido avances: “fue en ese momento cuando nos dimos cuenta de que un solo parlamentario había conseguido más en unos meses que nosotros en dos décadas”. Reitera que son ciudadanos preocupados porque no se hayan tomado en serio las necesidades de su provincia y el importantísimo problema que no solo les afecta a ellos sino a esa mitad del país que conforma la España Vaciada.

“No es cambiar de hoja de ruta, es dar un paso más buscando avanzar”

El programa electoral ya lo tienen, veinte años de reclamaciones para combatir el aislamiento de Teruel, “el cerco de una provincia que, estando en el centro de los cuatro grandes polos de desarrollo de España ve cómo las grandes infraestructuras pasan de largo”: hemos hablado del Corredor Cantábrico-Mediterráneo, son la única capital de provincia que carece de comunicación ferroviaria con Madrid y le suman la A40 programada hace un cuarto de siglo y que lleva nueve años bloqueada o la A68 que no acaba de arrancar. “El desarrollo va ligado a las infraestructuras, sin ellas no lo hay”, aseguran desde el colectivo, repitiendo que se ceñirán, como han hecho hasta ahora, “a aquello que se les ha prometido a los turolenses, teniendo en cuenta que buena parte está publicado en el Boletín Oficial del Estado”.

También incluirán todas las demandas plasmadas en el documento elaborado por las plataformas de la España Vaciada pidiendo el Pacto de Estado para frenar y revertir la despoblación y avanzar en la cohesión territorial, económica y social del país. Un programa que explica por qué han decidido presentarse a unos comicios generales, “porque las políticas regionales y locales tienen una determinada capacidad pero no la de impulsar las grandes infraestructuras que necesitamos; hacen falta políticas de Estado y esas deciden en las Cortes”.

“Sí se puede”

Afirman que si no creyesen que pueden conseguir representación parlamentaria nunca se habrían decidido: “No somos políticos, sabemos que es difícil y que hay riesgos, pero merece la pena intentarlo porque son tu pueblo y tu gente”, dice Manolo Gimeno, aclarando que si logran esa representación seguirán funcionando como movimiento igual que hasta ahora, convocando o sumándose a las movilizaciones que sean necesarias -como han hecho en más de cuarenta ocasiones-, y realizando acciones como las más de doscientas cuarenta que llevan a día de hoy; aseguran, de hecho, que esta es “una acción más, quizás la más importante hasta el momento pero que no va a condicionar nuestra actividad”.

Mañana se unirán al paro de cinco minutos convocado a las 12h por más de ciento veinte colectivos de 23 provincias con el lema “Yo paro por mi pueblo. Por nuestro futuro. Ser pocos no resta derechos”, para dejar constancia de que la movilización que reunió a cien mil personas el pasado 31de marzo en Madrid no fue un hecho aislado, que siguen ahí y que van a continuar reclamando ese Pacto de Estado por la España Vaciada: “Somos una de las más de ciento veinte plataformas que lo apoyan, no queremos protagonismo para que nadie pueda decir que pretendemos aprovecharnos del tirón”, pero aclaran que este paro se gestó mucho antes de que se convocaran las elecciones del 10N, cuando pensaban que a estas alturas estarían elaborándose unos nuevos Presupuestos Generales del Estado para hacerse oír de nuevo “para que sepan que estamos ahí y seguimos adelante”.

En las próximas semanas en Teruel Existe van a trabajar más duro de lo que lo han venido haciendo para estar en las Cortes y piensan que, si lo logran, podrían ser el espejo en el que se miren otras plataformas: “Si atravesamos esas puertas que están tapiadas podrían animarse a dar el paso. Sabemos que nos están mirando”. Fuerzas no les faltan para abrir el camino representando a la segunda provincia menos poblada de España, con 134.572 habitantes según los últimos datos del INE, tras perder doce mil en menos de una década, con una densidad media de 9 por kilómetro cuadrado… un desierto demográfico pero con un gran potencial si pudiese competir en igualdad de condiciones.

“Esto sí debería contagiarse”

Hoy, 20 de septiembre, echa a andar con movilizaciones en medio mundo la Semana de Acción que culminará el próximo viernes 27 con la Huelga Mundial por el Clima, convocada en España por las plataformas Juventud por el Clima-Fridays for Future, 2020 Rebelión por el Clima y Alianza por el Clima y apoyada por más de trescientas organizaciones, para exigirles a los Gobiernos medidas efectivas ante la emergencia climática; una semana reivindicativa sin precedentes que coincide con la celebración de la Cumbre de Acción Climática de la ONU, el lunes día 23 en Nueva York, y con la publicación, el miércoles día 25, del informe especial del Grupo Intergubernamental de Expertos de Naciones Unidas sobre Cambio Climático acerca del impacto del calentamiento global en los océanos y en las zonas heladas. Y es que la crisis climática que vivimos es el mayor desafío de nuestro tiempo y estamos en un momento decisivo para actuar porque, pese a lo mal que pinta, todavía podemos hacerle frente: los últimos cuatro años han sido los más calurosos de la historia, los glaciares se derriten a un ritmo alarmante, el nivel del mar sigue subiendo, el cambio climático está llevando a muchas especies al límite y estamos viendo el impacto fatal que tiene en la salud…, pero la ONU asegura que si nos movemos ahora podemos reducir las emisiones de carbono de aquí a doce años y frenar el aumento de la temperatura media anual por debajo de los 2°C, o incluso a 1,5°C, por encima de los niveles preindustriales. Por eso su secretario general, Antonio Guterres, insta a todos los líderes a que acudan a Nueva York con planes concretos y realistas para mejorar sus contribuciones a nivel nacional para el año que viene, siguiendo la directriz de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 45% en la próxima década y a 0 para 2050. Allí van a estar gobiernos, autoridades locales, sector privado, organizaciones internacionales y sociedad civil. Una sociedad civil que ha ido redoblando la presión para que quienes tienen el verdadero poder de decisión se muevan en la dirección correcta, sobre todo desde el nacimiento -la pasada primavera- de movimientos como Teachers for Future (en España también Profes por el Futuro), docentes preocupados por la situación que quieren cambiar las cosas, como ellos mismos dicen, movidos únicamente por su compromiso con el planeta y sus habitantes. También ellos -hablamos de setecientos ya- se suman a las acciones reivindicativas de esta semana y animan a todos los centros escolares del país a hacerlo: guardando un minuto de silencio por la Tierra, llevando una camiseta verde al colegio, proyectando documentales y cortometrajes sobre medio ambiente, preparando carteles por el clima y sacándolos al patio el día 27…, propuestas para visibilizar desde las aulas la importancia de la acción elaboradas conjuntamente con Madres por el Clima y Families for Future Barcelona “porque toda la comunidad educativa es necesaria” y porque creen firmemente en el poder de las familias, como nos cuenta una de las integrantes del grupo coordinador, Conxi Arlandis: “su contribución es fundamental, es imprescindible contar con ellas y con su compromiso, debemos complementarnos para conseguir resultados y que estos perduren”.

“Promover y seguir concienciando para sumar”

Acaba de arrancar un nuevo curso escolar y los profesores que forman parte de este movimiento que realiza acciones concretas para desarrollar una educación ambiental, favorecer el contacto del alumnado con la naturaleza y cambiar la gestión de los colegios lo han empezado con fuerza lanzando la campaña ‘28.000 por el Clima’.

Una campaña a la que pretenden sumar al mayor número de centros del país, públicos, privados y concertados, de Educación Primaria, ESO, Bachillerato y FP: que en su programación anual tengan objetivos relacionados con la protección y defensa del medio ambiente y de la sostenibilidad y que lleven a cabo actuaciones de concienciación y acción a lo largo del curso, como algunos ya están haciendo. Desde poner en marcha programas como Recreos Residuos Cero, motivando al alumnado para que en sus desayunos y meriendas no haya residuos o sean los mínimos posibles usando envases reutilizables o retornables, o como Colecaminos, para reducir los nieles de concentración de CO2 en los entornos escolares apostando por ir al colegio andando o en bicicleta; hasta incorporar el huerto escolar y hacer salidas que fomenten el contacto con la naturaleza; pasando por realizar un par de veces al mes actividades que reflejen el peligro que corre el planeta, por fomentar el debate sobre la emergencia climática proyectando documentales como ‘Before the flood’ (Antes que sea tarde) -coproducido, protagonizado y narrado por Leonardo DiCaprio- o por contar en cada centro con un responsable de sostenibilidad…“Queremos promover la preocupación por preservar el planeta para que se generalice, teniendo claro que la práctica y el contacto con la naturaleza son clave y sabiendo que hay que predicar con el ejemplo, a nivel individual y también como colegio incorporando los principios de sostenibilidad en la gestión: eficiencia energética, reutilización de materiales, uso de proveedores locales y comida de temporada en el comedor… No queremos imponer sino avanzar en la labor de concienciación que llevan haciendo desde hace décadas las asociaciones ecologistas para sumar, uniendo nuestra fuerza y nuetras voces a las suyas y a las de otros colectivos nacidos, como nosotros, la pasada primavera climática”, explica Conxi Arlandis.

Una educación ambiental transversal

Es lo que reclaman desde Teachers for Future, no solo que la educación ambiental forme parte del currículo sino que sea transversal “que pase por todas sus áreas, porque afecta a todos los aspectos de la vida, por eso tiene que ser algo más que unos temas o una asignatura y debe abordarse en todas las materias; los alumnos tienen que reflexionar y saber del impacto de sus acciones en el medio ambiente”, apunta, para añadir que “se trata, en definitiva, de inculcar el cuidado del entorno y del planeta como un valor, como lo es el respeto a los demás”. En el colectivo son conscientes de la importancia de su implicación en esta lucha para que dé resultados, sabiendo que parte de ella pasa por “presionar a quienes toman las decisiones, a las administraciones, para que actúen de una vez”; y señalan no solo a departamentos como Educación o Transición Ecológica sino también a otros como Urbanismo: “Acabamos de ver cómo ha quedado la Vega Baja del Segura con el paso de la gota fría por haber llenado de cemento el cauce de los ríos”, dice esta integrante del grupo coordinador. Recuerda que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de la ONU creado hace tres décadas ha estado advirtiendo desde entonces que los fenómenos meteorológicos serían cada vez más extremos, “lo que significa que esto dista mucho de ser algo nuevo”, y se queja de que hayamos llegado a este punto por “no haber actuado antes”, avisando de que “por eso urge hacerlo o será tarde”.

La carrera contrarreloj para frenar el cambio climático está en marcha y Naciones Unidas asegura que podemos y debemos ganarla. Para eso es imprescindible que nos impliquemos tod@s porque hablamos de nuestra casa, la casa de tod@s y cada un@ de nosotr@s: “La lucha por el Clima sí que se debería contagiar”, afirma Conxi Arlandis. Está en nuestras manos conseguirlo.