Ya toca TERUEL

A finales de septiembre la coordinadora Teruel Existe decidía consultarles a los turolenses si querían que diese el paso de presentarse a las elecciones generales para que se escuchasen en las Cortes unas reivindicaciones por las que lleva dos décadas luchando. Conseguidos los avales necesarios, nos decían que sabían que era difícil y que había riesgos pero que merecía la pena intentarlo porque se trataba de su pueblo y de su gente. Y esa gente les respondió el 10N con rotundidad, con 19.696 votos que los convierten en primera fuerza, con casi el 27% del total provincial, y que se traducen en un diputado y dos senadores. Han hecho historia como la primera agrupación de electores que obtiene representación parlamentaria en España y su senadora electa, Beatriz Martín Larred, diplomada en Ciencias Empresariales de 37 años natural de Bueña, agradece la confianza: “Hemos visto superadas nuestras expectativas y es para nosotros un orgullo que los ciudadanos nos hayan escuchado y hayan recibido el mensaje de que no vamos a hacer nada distinto de lo que hemos venido haciendo en los últimos veinte años en la coordinadora, reclamar que se atiendan las necesidades de una provincia olvidada por el Estado”.

“Se demuestra que los turolenses quieren mejorar su tierra”

Piensa que quienes los han elegido lo han hecho “porque saben que los mismos problemas que tienen y han tenido ellos viviendo en sus pueblos vaciados los tenemos y hemos tenido Tomás, Joaquín y yo”, y dice que “no es que vayamos a estar en las Cortes Tomás Guitarte, Joaquín Egea y Beatriz Martín: estaremos en representación de los ciento treinta y cuatro mil quinientos turolenses que viven desde hace décadas este proceso de despoblación”. Explica que si se han embarcado en esta travesía no ha sido para ganarse la vida sino para tratar de que su tierra mejore e interpreta el gran apoyo recibido como la demostración de que también los ciudadanos quieren luchar para que su provincia avance.

Deja claro que su intención no es perpetuarse en política. Reitera que no les ha quedado más opción que presentarse a los comicios porque se han cansado de ver cómo Teruel se va muriendo; insiste en que los sucesivos Gobiernos de PSOE y PP no han resuelto los problemas y carencias que sufren desde hace décadas a pesar de haberse comprometido e incluso de haber publicado en el BOE proyectos que todavía no se han llevado a cabo: asegura la senadora electa que “si lo hubiesen hecho, no solo no habríamos llegado a constituirnos en agrupación de electores sino que ni siquiera existiría ya la coordinadora, porque no tendría razón de ser”. A punto de desembarcar en las Cortes, recuerda que para concurrir a otras elecciones tendrían que repetir el proceso de recogida de firmas, “que puede ser que no se consiguiesen si para entonces el Estado tiene en cuenta a Teruel y sus problemas, comunes a esa media España vaciada, atiende las carencias y cuenta con un plan dotado de financiación que haga que la situación mejore”; dice que en ese escenario quizás no sería necesario seguir, pero añade que si hay que hacerlo para confirmar que los proyectos esta vez sí se llevan a cabo es más que probable que tengan que continuar. “Todo depende de cómo vayan evolucionando los acontecimientos”.

En todo caso, es consciente de que no puede cambiarse en un año una realidad que se viene arrastrando desde hace más de treinta: “Es imposible solucionar el declive poblacional y la falta de servicios e infraestructuras en una Legislatura, pero sí es posible y necesario que el Estado asuma que hay que acabar con los desequilibrios que afectan a gran parte del país y que se produzca un cambio”. Pidiendo que se tenga en cuenta que con un escaño en el Congreso su fuerza es limitada, se comprometen a dejarse la piel para lograrlo, destacando que los avala una trayectoria de dos décadas de lucha por Teruel, porque quienes abrieron ese camino entonces “son los pilares de este ilusionante proyecto” acompañados por caras nuevas pero conocidas todas ellas “porque aquí nos conocemos todos”. Por supuesto sin abandonar la coordinadora, porque Beatriz Martín reitera que va a continuar funcionando como hasta ahora: “son dos líneas de trabajo con un mismo objetivo, conseguir que la provincia avance”.

Dispuestos a contribuir a la gobernabilidad del país

En Teruel Existe recuerdan que en todo momento han dicho que no van a poner palos en las ruedas y que pondrán de su parte para que España tenga Gobierno cuanto antes. Firmado el preacuerdo con Unidas Podemos, el PSOE los ha llamado para saber si pueden contar con su apoyo y la primera reunión se celebró el jueves pasado: la describen como una primera toma de contacto, un encuentro para presentarse y fijar los proyectos que consideran prioritarios para su tierra como son el Corredor ferroviario Cantábrico Mediterráneo, la autovía A68 para conectar Zaragoza y la zona del Levante, medidas de reconversión industrial ante el cierre de la central térmica de Andorra y un Pacto de Estado por el reequilibrio territorial con una financiación permanente. Han visto “receptividad” por parte de los socialistas pero habrá más contactos, y recuerdan que la gobernabilidad no depende solo de ellos. Destacando que sus límites son los de la Constitución, hablan con el PSOE porque es el que ha tomado la iniciativa pero repiten que si lo hubiese hecho el PP habrían hablado con los populares “porque el valor de la agrupación de electores es que hemos dejado a un lado las ideologías para defender los intereses de una tierra que tiene muchas necesidades”. Recibieron por ello ataques de determinados partidos durante la campaña a los que evitan responder: “ya lo han hecho los ciudadanos en las urnas”, dice Beatriz Martín. Saben que en determinados casos tendrán que posicionarse y no tienen dudas: si no hay una postura clara en la agrupación, optarán por abstenerse.

Su éxito en la convocatoria electoral ha hecho que otras plataformas de la España Vaciada los vean como ejemplo a seguir y eso es algo que ellos valoran: piensan que, si acaban por dar el paso, eso podría ayudar a que esa mitad del país avance hasta situarse en igualdad de condiciones con el resto. Hay incluso voces que ya hablan de crear un partido de la España Vaciada; preguntada al respecto, la senadora electa destaca que hace un mes y medio no sabía que iba a estar donde está ahora: “Lo nuestro no es planificar, aún no hace dos meses que decidimos concurrir a las elecciones. Llevamos solo cuatro días y no podemos pensar a largo plazo. Lo que está claro es que cuando la inmensa mayoría cree que hay que dar el paso, trabajamos para sacarlo adelante. Y si dentro de unos años se llega a la conclusión de que esa debe ser la línea a seguir, se intentará”. Lo importante, ya lo dice la sabiduría popular, es no poner el carro delante de los bueyes.

Igual de importante es para Beatriz Martín Larred mostrarse orgullosa de la tierra donde vive, por eso se ha sumado a la primera celebración del Día Universal del Orgullo Rural, impulsada por el colectivo Ruralmineras de la comarca turolense de Cuencas Mineras: para reclamar aquello a lo que tienen derecho pero, sobre todo, para poner en valor todo lo bueno que tienen los pequeños pueblos, que es mucho. No dejemos que se pierda.

“No quieren verlo y les va a reventar en la cara”

En un vertedero cerca del aeropuerto de la capital del país, a solo unos minutos del centro. Ahí malviven en condiciones infrahumanas más de setecientas personas entre niños -la mayoría- mujeres y ancianos que huyeron de sus casas escapando de la violencia y buscando salvar una vida que pueden perder ahora, como ya está sucediendo. Y está pasando “delante de los ojos de responsables del Gobierno, de las grandes ONGs internacionales y de la propia ONU, sin que nadie haga nada para resolver su dramática situación”. Es lo que denuncia Gilberto Morales, un español que reside en esa misma ciudad, Bamako, capital de Mali, y que se multiplica para ayudarles.

Indiferencia, casi indecencia

De las autoridades, destaca que a pesar de las excusas y de los falsos intentos de explicación, al final “queda claro que hacen la vista gorda y miran para otro lado”, como demuestran las recientes declaraciones del secretario general del Ministerio para la Paz y la Reconciliación tras visitar el asentamiento de Faladie diciendo que no ha visto a nadie que viva mal ni que esté en un basurero. Sí los ve prácticamente a diario Gilberto Morales, que se indigna porque esta misma semana ha muerto una mujer de 58 años que llevaba un año allí y no aguantó más; que no deja de pensar en el pequeño Sekou, hospitalizado con desnutrición severa, que lucha por sobrevivir; que sabe que la gente está muy débil por las condiciones de insalubridad y las enormes carencias con las que tienen que lidiar en su día a día.

No habla mejor de las grandes organizaciones no gubernamentales con presencia en el país, ni de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) “que no hace absolutamente nada más que tomar notas”; asegura que han estado hasta en tres ocasiones en ese lugar y que en la última, hace poco, él se encontraba allí, atendiendo a varios enfermos: “Tuve que decirles que había un niño prematuro que se estaba muriendo para que lo llevasen al hospital. Mi gran sorpresa llegó cuando solo unas horas después me llamaron para avisarme de que no se harían cargo de los gastos médicos del pequeño, que tuvo que estar una semana en una incubadora. Gracias a toda la gente que me apoya económicamente, pude hacerlo yo. Si una organización tan potente como esa no es capaz de ocuparse de un bebé que está a punto de morir ¿qué puede esperarse que haga en este campo de desplazados no reconocido oficialmente como lo que es?”.

Está desbordado, pero él no piensa dejarlos morir

Gilberto Morales explica que cada semana él y su amigo Karl Babin, representante en Mali de la pequeña ONG italiana Bambini nel Deserto, están llevando al hospital a entre seis y doce personas: en su coche alquilado, en taxi o como pueden, haciendo frente a los gastos del traslado, de la hospitalización y del tratamiento, con facturas semanales de 300-400 euros. Cuenta que la mayoría necesitan ser atendidas de enfermedades que en Occidente no tendrían mayor gravedad pero que allí pueden ser mortales, como una niña que tenía las anginas tan inflamadas que moriría al no ser capaz de tragar nada: “Casos como este tenemos muchísimos, la mayor parte, pero hablamos de pagar entre 15 y 20 euros que no tienen por un tratamiento que los cura, y hay que estar ahí para pagarlos”.

Está “desbordado y agotado”, su destino en Bamako termina a finales del próximo mes de enero -como Policía Nacional en la Embajada española- pero no piensa abandonarlos a su suerte. Por eso ha alquilado por seis meses un terreno justo al lado del asentamiento, que le han ayudado a limpiar niños de la calle, para poder instalar allí un pequeño dispensario y también una escuela para dar clase a los pequeños; y ha contratado un equipo médico de tres doctores y una enfermera para que vaya una vez a la semana, “lo que facilitará mucho nuestra labor”. Y va a seguir luchando hasta el final porque alguna de las potentes oenegés que están en el país tome el relevo y empiece a hacer frente -¡por fin!- a la durísima situación que atraviesan a día de hoy más de setecientas personas; o para dejarlo todo listo para que sean las pequeñas organizaciones no gubernamentales que sí le han ofrecido ayuda las que -junto a la de su amigo Karl- se pongan a trabajar sobre el terreno. Para ellas va su agradecimiento más sincero, en especial para la granadina ASMUN – Solidarios por el Mundo, que gestiona las donaciones de quienes colaboran con él; uno de sus miembros ha llegado a Bamako para conocer en primera persona la realidad del campamento de Faladie.

“Hay que resolver el problema no poner parches. Esto es el infierno”

Están salvando vidas pero aun así se queja de que “lo único que hacemos es parchear, porque la solución al problema que sufre toda esta gente pasa por crear un campo de acogida de desplazados en toda regla el que se pueda invertir, fundamentalmente en agua, para que tengan sus cultivos, crien sus animales y sean en definitiva autosuficientes sin tener que depender de la caridad”; donde lo hacen no pueden vivir porque “es un infierno en el que están continuamente expuestos a contraer todo tipo de enfermedades: los llevamos al hospital pero al volver a este basurero aparecen de nuevo la sarna, el cólera, el paludismo, las infecciones cutáneas, los cortes…”. De ahí que reclame un lugar adecuado en el que instalarlos a ellos y a los que van a seguir llegando porque tiene claro que el conflicto armado va para largo y que la población que allí se refugia seguirá creciendo. Recuerda que la primera vez que estuvo en el campamento, hace ocho meses, había alrededor de doscientos niños y cincuenta mujeres, cifras que se han triplicado desde entonces. No se cansa de repetir que hablamos de una urgencia humanitaria que se está produciendo en plena capital del país, no en una aldea perdida donde podría pasar desapercibida, y censura que los principales organismos internacionales “no hagan nada a pesar de que lo saben”. Les advierte que al final tendrán que afrontar el problema que “les va a reventar en la cara, porque cada vez va a llegar más gente desplazada y porque la que lleva tiempo en el campo se encuentra cada vez en peores condiciones y el riesgo de muerte, como se ha visto, es real”.

Quienes sobreviven a duras penas en Faladie son miembros de la etnia fulani, presente en distintos países de África Occidental y considerado el pueblo nómada más grande del mundo, que en Mali está enfrentada desde hace siglos con los dogón: ganaderos los primeros, agricultores los segundos. Las disputas entre ellos, con machetes de por medio, se agudizaron a principios de esta década con la entrada de los yihadistas por el norte, cuando grupos extremistas de fulani se aliaron con los terroristas islamistas para conseguir así su apoyo en los enfrentamientos con sus eternos enemigos, el Gobierno le dio entonces la espalda a la etnia. Dice Gilberto Morales que “eso explica, en parte, la indiferencia de las autoridades ante la penosa situación de los que malviven en ese terrible lugar”, y le suma la corrupción: “Si no va a sacar tajada del pastel, ningún tipo de beneficio por atender a esta gente, el Ejecutivo no se va a preocupar por ella. Si se implicasen las principales ONGs seguro que estaría en primera línea”. Lleva tiempo denunciándolo y piensa seguir. Él, que no soporta “tanta indecencia”, ya no lo puede dejar.

Hace unos días recibía lo que podía ser una buena noticia: un empresario maliense que lo conoció a través de Facebook se comprometía a enviarle un camión con alimentos y material; también a pagar los medicamentos para que el dispensario eche a andar y los arreglos de terreno alquilado. Hoy reciben el gran envío de ayuda humanitaria. ‘Ya no estáis solos’, cuenta que les aseguró este hombre. Ojalá sea así porque les abriría un nuevo horizonte a esas más de setecientas personas a las que los demás han dejado de lado; a ellas y a las que están por llegar.

“Vamos al 10N avalados por una trayectoria de dos décadas”

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A falta de conocer el número exacto de avales que siguen recogiendo para poder presentarse a las próximas elecciones generales y de que los organismos competentes los validen, en Teruel Existe ya preparan las candidaturas al Congreso y al Senado -con personas representativas de toda la provincia, de distintas edades y diversos ámbitos- porque saben que han superado ampliamente los alrededor de 1.100 necesarios: “La respuesta ha sido muy buena, con mucha gente mayor pero también con mucha gente muy joven firmando, y lo que es más importante, que nos cuenta que está muy ilusionada y en muchos casos nos dice que no tenía pensado ir a votar y que ahora sí lo hará”. Habla Manolo Gimeno, uno de los portavoces de esta plataforma ciudadana que, “harta de que no se atiendan sus reivindicaciones”, ha decidido dar un paso que nunca antes había querido dar, siendo sus miembros conscientes de las dificultades y de que están complicándose la vida pero muy seguros de lo que han empezado “porque se trata de luchar por el futuro de una provincia olvidada por el Estado y porque lo que reclamamos es de justicia y no tenemos por qué mendigarlo”. Sin estar aún constituida la agrupación de electores con la que irán a las urnas y sin conocerse los nombres de las y los candidatos, “parece que algunos políticos ya se han puesto un poco nerviosos”.

“Es nuestro derecho”

Destaca Manolo Gimeno que Teruel Existe “es un símbolo, patrimonio de la provincia, un espíritu al que distintas personas que somos totalmente prescindibles ponemos voz porque lo importante son el movimiento y sus demandas”. Quizás por eso en cuestión de días se ha visto que hay partidos que los miran “con recelo, viéndolos como competidores”. Ahí están las palabras del presidente aragonés, el socialista Javier Lambán, diciendo que la dinámica del colectivo ‘solo conduce a una fuente inagotable de lágrimas y, en el peor de los casos, a la deshidratación y a la nada” e incluso yendo más allá. En el colectivo no entienden la falta de respeto cuando ellos siempre han respetado a todo el mundo, cuando son un movimiento ciudadano transversal, apartidista y sin adscripción ideológica, y cuando llevan veinte años poniendo encima de la mesa de dirigentes de distintas formaciones sus reclamaciones, que son las de su provincia. Es más, dejan claro a los políticos que si dan este paso es porque están cansados de escuchar buenas palabras, de que les hagan promesas e incluso las publiquen en el Boletín Oficial del Estado para después no llevarlas adelante, así lo denuncian: “Si ni tan siquiera cumplimos lo que publicamos en el BOE estamos resquebrajando la arquitectura del Estado, los ciudadanos dejamos de creer y podemos acabar dando alas a los extremos, como está sucediendo”. Y les recuerdan el “penoso espectáculo” que han dado tras la última convocatoria electoral “anteponiendo sus intereses partidistas al interés público y olvidando que la política es el arte del consenso”.

Insiste Manolo Gimeno en que no querían entrar en política, entonces ¿por qué lo van a hacer? Explican que últimamente han sentido con más intensidad los ánimos de la sociedad turolense para presentarse a los comicios y defender desde las instituciones en las que se toman las decisiones “las mismas reivindicaciones que les hemos presentado a los últimos cuatro presidentes del Gobierno y que hemos llevado al Parlamento Europeo y a cada una de nuestras movilizaciones”; pero cuentan que hubo una “gota que colmó el vaso”, el 3 de septiembre el BOE publicó la licitación de la redacción del estudio informativo del tramo Bilbao-Santander del Corredor Cantábrico-Mediterráneo, “una infraestructura clave para Teruel”, algo que el presidente cántabro Miguel Ángel Revilla había puesto como condición para que el único diputado de su partido (PRC) en el Congreso apoyase a Pedro Sánchez en la investidura, mientras en el tramo Zaragoza-Sagunto no se han producido avances: “fue en ese momento cuando nos dimos cuenta de que un solo parlamentario había conseguido más en unos meses que nosotros en dos décadas”. Reitera que son ciudadanos preocupados porque no se hayan tomado en serio las necesidades de su provincia y el importantísimo problema que no solo les afecta a ellos sino a esa mitad del país que conforma la España Vaciada.

“No es cambiar de hoja de ruta, es dar un paso más buscando avanzar”

El programa electoral ya lo tienen, veinte años de reclamaciones para combatir el aislamiento de Teruel, “el cerco de una provincia que, estando en el centro de los cuatro grandes polos de desarrollo de España ve cómo las grandes infraestructuras pasan de largo”: hemos hablado del Corredor Cantábrico-Mediterráneo, son la única capital de provincia que carece de comunicación ferroviaria con Madrid y le suman la A40 programada hace un cuarto de siglo y que lleva nueve años bloqueada o la A68 que no acaba de arrancar. “El desarrollo va ligado a las infraestructuras, sin ellas no lo hay”, aseguran desde el colectivo, repitiendo que se ceñirán, como han hecho hasta ahora, “a aquello que se les ha prometido a los turolenses, teniendo en cuenta que buena parte está publicado en el Boletín Oficial del Estado”.

También incluirán todas las demandas plasmadas en el documento elaborado por las plataformas de la España Vaciada pidiendo el Pacto de Estado para frenar y revertir la despoblación y avanzar en la cohesión territorial, económica y social del país. Un programa que explica por qué han decidido presentarse a unos comicios generales, “porque las políticas regionales y locales tienen una determinada capacidad pero no la de impulsar las grandes infraestructuras que necesitamos; hacen falta políticas de Estado y esas deciden en las Cortes”.

“Sí se puede”

Afirman que si no creyesen que pueden conseguir representación parlamentaria nunca se habrían decidido: “No somos políticos, sabemos que es difícil y que hay riesgos, pero merece la pena intentarlo porque son tu pueblo y tu gente”, dice Manolo Gimeno, aclarando que si logran esa representación seguirán funcionando como movimiento igual que hasta ahora, convocando o sumándose a las movilizaciones que sean necesarias -como han hecho en más de cuarenta ocasiones-, y realizando acciones como las más de doscientas cuarenta que llevan a día de hoy; aseguran, de hecho, que esta es “una acción más, quizás la más importante hasta el momento pero que no va a condicionar nuestra actividad”.

Mañana se unirán al paro de cinco minutos convocado a las 12h por más de ciento veinte colectivos de 23 provincias con el lema “Yo paro por mi pueblo. Por nuestro futuro. Ser pocos no resta derechos”, para dejar constancia de que la movilización que reunió a cien mil personas el pasado 31de marzo en Madrid no fue un hecho aislado, que siguen ahí y que van a continuar reclamando ese Pacto de Estado por la España Vaciada: “Somos una de las más de ciento veinte plataformas que lo apoyan, no queremos protagonismo para que nadie pueda decir que pretendemos aprovecharnos del tirón”, pero aclaran que este paro se gestó mucho antes de que se convocaran las elecciones del 10N, cuando pensaban que a estas alturas estarían elaborándose unos nuevos Presupuestos Generales del Estado para hacerse oír de nuevo “para que sepan que estamos ahí y seguimos adelante”.

En las próximas semanas en Teruel Existe van a trabajar más duro de lo que lo han venido haciendo para estar en las Cortes y piensan que, si lo logran, podrían ser el espejo en el que se miren otras plataformas: “Si atravesamos esas puertas que están tapiadas podrían animarse a dar el paso. Sabemos que nos están mirando”. Fuerzas no les faltan para abrir el camino representando a la segunda provincia menos poblada de España, con 134.572 habitantes según los últimos datos del INE, tras perder doce mil en menos de una década, con una densidad media de 9 por kilómetro cuadrado… un desierto demográfico pero con un gran potencial si pudiese competir en igualdad de condiciones.

57 Voces des-autorizadas

Hace un año se ponía en marcha esta bitácora como altavoz y caja de resonancia para todas esas Voces que están más que autorizadas para hacerse oír, con la pretensión de ayudar a acercar sus denuncias, sus reivindicaciones y su trabajo por y para cambiar y mejorar la realidad a todas aquellas personas dispuestas a escuchar. Voces como la de Ana Balboa, presidenta de la Asociación de Persoas con Discapacidade de Compostela e Comarca (AMICO), censurando los muchos obstáculos que tienen que superar día a día los discapacitados en pleno s.XXI; las de Mónica Pastoriza, su madre Elvira Blanco y Delmiro Prieto, presidente de Down Galicia, dejándonos claro que el Síndrome de Down es simplemente tener un cromosoma extra; y la de Óscar Moral, asesor jurídico del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), recordándonos que la sociedad no puede permitirse excluir a una parte de la población, como sucede a diario.

Rafael Basterrechea, vicepresidente de la Asociación de Víctimas de la Talidomida en España (AVITE), nos contaba que están hartos de que sus reclamaciones por algo que comenzó hace más de seis décadas sigan sin ser atendidas, como si el Estado estuviese esperando a que se rindan o a que vayan muriendo; lo mismo que Rosa Hernanz, impulsora de la plataforma Niñ@s de la Polio y Síndrome Post Polio, que nos adelantaba que llevarían a la justicia argentina sus demandas por lo que empezó también hace más de sesenta años, porque ya no están para llamar de puerta en puerta. Fide Mirón, vicepresidenta de la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) y de la Asociación Española de Porfiria, dejaba testimonio de la dureza de vivir luchando contra los números y contra el reloj; María López Matallana, vicepresidenta de la Coalición Nacional de Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica, Sensibilidad Química Múltiple y Electrohipersensibilidad (CONFESQ) denunciaba enfermedades ocultadas, pacientes abandonados y maltrato INSStitucional por la guía publicada en enero por el Instituto Nacional de la Seguridad Social; Íñigo Lasa, director general de Anesvad, ponía encima de la mesa la existencia de más de mil millones de enfermos olvidados en el mundo hoy en día; y María del Carmen Martínez, vicepresidenta de la Federación de Asociaciones Gallegas de Familiares de Enfermos de Alzheimer y Otras Demencias (FAGAL) y cuidadora, Cheles Cantabrana, presidenta de la Confederación Española de Alzheimer (CEAFA) y Nina Gramunt, neuropsicóloga de la Fundación Pasqual Maragall, nos decían que debemos tener muy presente que nadie está libre de sufrir Alzheimer; mientras la doctora Ana Casas, especialista en cáncer de mama y cuidados de soporte oncológico del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, nos contaba que tener cáncer la ha hecho mejor oncóloga; y Damián Caballero, portavoz de la comisión promotora de la Iniciativa Legislativa Popular ‘Medicamentos a un precio justo’, instaba a las autoridades a no confundirse porque somos pacientes, no clientes.

Voces todas ellas más que autorizadas, pese a quien pese, porque saben de lo que hablan como la de Gema Castilla, responsable de Comunicación de la Fundación RAIS Hogar SÍ, pidiéndonos que no olvidemos que el sinhogarismo es una realidad para 31.000 personas y que podemos acabar con él; y la de Ángel Franco, director de Comunicación de la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL), llamándonos a tener en cuenta que siguen entregando comida a un millón y medio de ciudadanos, lo que demuestra que por mucho que nos intenten convencer de lo contrario la crisis sigue ahí. ¡Qué decir de David Lorente, uno de los hijos de Maribel Tellaetxe, enferma de alzhéimer que murió esperando que se despenalizase la eutanasia, una cuenta todavía pendiente en nuestro país; y de Juan Cuatrecasas, presidente de la asociación Infancia Robada, quejándose de que las víctimas de pederastia están limpiando de porquería la Iglesia cuando es ella la que debe liderar esa lucha; de Carmela del Moral, analista jurídico de Derechos de la Infancia de Save the Children, reclamando que se pongan en marcha políticas que sitúen a los menores en el centro porque, como no votan, sus problemas son secundarios; y de Marga Rivas, activista de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), denunciando que cuando alguien se mata porque no puede pagar su casa no se trata de un suicidio sino de un asesinato por la falta de implicación de las instituciones. David Aragonés, uno de los portavoces de la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros ADICAE, nos explicó que pese a los pasos del Gobierno para dar mayor tranquilidad a los clientes la batalla judicial por los gastos hipotecarios seguía en pie; y Jordi Castilla, del equipo jurídico de FACUA-Consumidores en Acción, nos aseguró que se puede parar la escalada del recibo de la luz.

Voces a las que hay que sumar la de María Jesús Vega, coordinadora de Comunicación en España de la Agencia de la ONU para los Refugiados ACNUR, censurando que, ocho años después, la guerra en Siria seguía matando con bombas o con falta de medicinas y de ropa para afrontar el invierno; la de Julia López, coordinadora de Comunicación de Plan Internacional, avisando de que cuando solo falta una década para cumplir el objetivo fijado de erradicar la mutilación genital femenina tres millones de niñas siguen sufriéndola cada año; y la de Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España, destacando que los Derechos Humanos son demasiado importantes como para dejarlos en manos de los Gobiernos. También la de Guillermo Cañardo, coordinador médico y jefe de misión de Proactiva Open Arms, hablándonos de los migrantes que se lanzan a cruzar el Mediterráneo amontonados en embarcaciones precarias como héroes, convencido de que él no sobreviviría a esa travesía; la de Íñigo Mijangos, presidente de Salvamento Marítimo Humanitario, denunciando lo que está sucediendo en ese mar convertido en un inmenso cementerio y diciendo que cada uno se retrate en ese periplo de la vergüenza; la de Margarita Moreno, estudiante de Medicina y voluntaria por segundo año en la isla griega de Lesbos, criticando las condiciones infrahumanas de los refugiados en el “campo de concentración” de Moria y afirmando que aquí y ahora debería darnos vergüenza; y la de Carlos Arce, responsable de Migraciones de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), protestando porque cualquier otra política que causase miles de muertos como esta generaría una contestación social insoportable para quienes la aplicasen.

Voces como la de Isabel Taboada, trabajadora por cuenta propia que se quejaba del maltrato al colectivo de autónomos a pesar de su importante papel en el crecimiento económico; la de Ángela Muñoz, portavoz de asociación Las Kellys, censurando que haya camareras de piso que tienen que comprarse incluso la fregona; las de Enrique Muñoz y Paco Juárez, de las plataformas ciudadanas Soria ¡YA! y Teruel Existe, reivindicando la capacidad de resistencia de la España vaciada y advirtiendo al resto del país de que también habrá consecuencias; y las de Caty Gálvez y Juan Antonio Suárez, matrimonio de 79 y 85 años, reclamando que acaben de una vez la Autovía del Duero, aprobada hace 26 años. La Voz de Carlos Requena, gerente de Payasos Sin Fronteras, ponía en valor la importancia de la risa en l@s niñ@s -y no tan nin@s- que han vivido una guerra, como prueba la evidencia científica; y la de Verónica Macedo, fundadora de Saniclown-Payasos de Hospital, nos demostraba que los payasos de hospital tienen efectos secundarios para tod@s. María Fernández, presidenta de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo, nos explicaba que puede haber garantías de que la esclavitud infantil y los abusos a los productores no estén detrás de lo que consumimos; Julio Barea, uno de los responsables de campaña de Greenpeace, nos decía que después de invadir medio planeta los plásticos están en nuestro organismo; Javier Andaluz, responsable de Clima de Ecologistas en Acción, nos alertaba de que el tiempo se agota y son ya muchas las oportunidades perdidas para tratar de evitar que el mundo llegue al umbral de no retorno; Jordi Richart, portavoz de Fridays For Future Alicante, nos contaba que han llegado para quedarse el tiempo que haga falta porque es su futuro lo que está en juego; y el activista Manuel Bruscas, autor de ‘Los tomates de verdad son feos’, nos recordaba que podemos hacer mucho para acabar con el desperdicio de comida.

Ana Novella, presidenta de Stop Accidentes, y Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados, nos dieron su visión sobre si los nuevos límites de velocidad que entraron en vigor en enero traerán o no una reducción del número de víctimas de accidentes de tráfico; Juan José Lamas, fundador y director técnico de la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR), nos advirtió de que los ludópatas son cada vez más jóvenes, destacando que el Estado es el que principal beneficiado de los juegos de azar; y Domiciano Sandoval, portavoz de la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones, nos habló de la lucha de los mayores para que sus hijos y nietos puedan recibir una prestación, haciendo un llamamiento a los jóvenes a que se impliquen más porque, de lo contrario, no la tendrán. Rafael Permuy, uno de los tíos de José Couso, no instaba a velar por la libertad de prensa y porque el nombre del cámara ferrolano asesinado en Irak por miembros del Ejército de EE.UU sea abanderado en esto; y Koldo Pla, de la asociación Txinparta para recuperar la memoria de los represaliados en el Fuerte de San Cristóbal, aseguraba que ocho décadas después el mejor homenaje que se les puede hacer sigue siendo continuar con la lucha para que aflore lo allí enterrado y perdure en la memoria

Rubén Sánchez, uno de los portavoces de Acampa pola Paz e o Dereito a Refuxio, reivindicó a las mujeres desplazadas y a las activistas que luchan por sus derechos siendo torturadas e incluso asesinadas por ello como heroínas que deberían ser modelos a seguir; Rosa Fontaíña, coordinadora de la Rede de Mulleres Veciñais contra os Malos Tratos de Vigo, criticó que a las mujeres que denuncian delitos contra la libertad sexual se les aplique la presunción de la mentira; el ex.teniente Luis Gonzalo Segura, autor de ‘En la guarida de la bestia’, afirmó que las Fuerzas Armadas dan cobijo a delincuentes sexuales; Rocío Mora, directora de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP), exigió que se ponga el foco en los puteros como cómplices de la trata; y Ángeles Álvarez, miembro de la Red Estatal Contra el Alquiler de Vientres (RECAV) y de No Somos Vasijas, denunció que en el tema del alquiler de vientres hay connivencia institucional; mientras Carlota Coronado, una de las promotoras del documental ‘¿Por qué tan pocas? Tecnólogas y científicas a la luz’, nos dejaba claro que son muchas pero no las conocemos porque no son sus historias las que se cuentan.

Desde la asociación Grandes Amigos nos acercaron a los mayores que viven solos, haciéndonos ver que la soledad es una y nosotr@s somos más; y Modesto Rodríguez, presidente de la Asociación Fenilcetonúrica y OTM de Galicia (ASFEGA), hizo lo propio con las personas que padecen estas enfermedades, por las que Manolo Varela luchó durante años hasta su muerte estando al frente de la asociación. Voces todas ellas que relatan historias que debían y deben ser contadas. Gracias por dejarme hacerlo, aportando así mi granito de arena para trasladarlas al mayor número posible de personas preocupadas, como ellas y como yo, por conseguir que este mundo sea mejor para tod@s. Y Gracias a quienes leéis y escucháis esas historias a través de mí. Seguiré en ello.

¡Que acaben ya la autovía de la vergüenza!

Caty Gálvez y Juan Antonio Suárez -79 y 85 años, matrimonio, de Ceuta ella, soriano él- saltaron a los medios de comunicación cuando se decidieron a hacer lo que más les gusta, andar, pero en esta ocasión con una motivación reivindicativa, para sumar su grano de arena a una causa que “bien lo merece”: 115 kilómetros recorridos a pie en cuatro etapas entre Soria y la localidad burgalesa de Aranda de Duero para exigir “que se acabe de una vez” la A11, la Autovía del Duero que debe conectar Soria con la frontera portuguesa cruzando Valladolid, Burgos y Zamora, cuyo proyecto se aprobó hace la friolera de 26 años y que a día de hoy ni siquiera tiene en servicio la mitad de los kilómetros previstos, menos todavía en la provincia de Soria: “Son miles de kilómetros andados los que tenemos a nuestras espaldas y cuando nos enteramos por los medios de la Marcha Lenta para reclamar algo que es de justicia supimos que teníamos que estar ahí”, dicen. Una Marcha Lenta en coche por la N122 desde Soria y desde la localidad vallisoletana de Peñafiel hasta Aranda, avanzando exactamente al mismo ritmo que lo han hecho las obras en todo este tiempo, como explicaron los convocantes, las plataformas Soria ¡YA!, A11 Pasos, de Peñafiel, y Aranda de Duero por las Infraestructuras; pero Caty y Juan Antonio no tienen coche -no lo echan en falta, convencidos de que si lo tuviesen se habrían perdido muchas de las cosas que han hecho-: ¿Cómo lo vamos a hacer?, preguntó entonces él, y la respuesta de ella fue muy clara: pues como siempre lo hacemos, a pie. Empezaron entonces con los preparativos de una experiencia “fuera de serie, muy emocionante y que no olvidaremos nunca” por su significado, explican, y por el apoyo de la gente desde el minuto cero hasta la llegada a destino, esa Plaza Mayor de Aranda de Duero en la que al día siguiente unieron sus voces a las de las más de dos mil personas que dejaron patente su “hastío por la falta de seriedad de los distintos Gobiernos -del PP y del PSOE- a la hora de afrontar la construcción de una infraestructura trascendental para el futuro de todos los castellanoleoneses, corredor estratégico entre Portugal, la mitad norte de España y Francia”.

“Los políticos no lo quieren ver, está claro”

  “Es una lástima que las obras de una infraestructura tan importante para una provincia tan abandonada como la soriana vayan a un ritmo tan lento que apenas se ven avances. No se entiende que los políticos no se pongan las pilas, a no ser que tengan tapones en los oídos y gafas de sol con cristales opacos para no escuchar el clamor ciudadano y para no ver la realidad”, se queja Juan Antonio Suárez, que en su día emigró con su mujer a Cerdanyola del Vallés “porque nos obligaron a salir de nuestra tierra para poder tener una vida digna”; una tierra a la que vuelven siempre que pueden para pasar largas temporadas. Tienen claro que con infraestructuras es más fácil que las industrias se asienten en un territorio, creando puestos de trabajo que no solo ayuden a frenar la sangría de gente joven, y no tan joven, que escapa de esa España vaciada a ciudades más grandes y con mejores servicios, sino que faciliten el retorno de muchos de los que se han ido y atraigan a ciudadanos de otros puntos del país: “¿cómo es posible que los responsables políticos no lo vean?”, se pregunta, respondiéndose a sí mismo que “está claro que no lo quieren ver porque, con el intenso tráfico de transportistas portugueses que soporta la N122, conectar el Atlántico y el Mediterráneo desde Portugal hasta Barcelona en gran parte a través de la A11 supondría un enorme salto cuantitativo y cualitativo para la industria que repercutiría, y mucho, en la economía; por no hablar de la tranquilidad que les daría a los vecinos de los municipios que atraviesa esa Nacional, que Soria ¡YA! denuncia que tiene unos índices de peligrosidad hasta cuatrocientas veces superiores a los de la media española. Destacan los organizadores de la Marcha Lenta de hace unos días que estamos hablando de más de medio millón de personas, una quinta parte del total de habitantes de Castilla y León, y de una obra declarada estratégica ya en 1993 por la propia Junta, de un eje vertebrador entre el este y el oeste de la Península, e incluso así, habiendo escuchado promesas una y otra vez, siguen sin verse avances sustanciales en su ejecución: “planificaciones fallidas, cambios de trazado, reducciones presupuestarias…, en definitiva, mentiras y promesas incumplidas”, como leían en el manifiesto conjunto en Aranda las tres organizaciones promotoras de la protesta. La autovía de la vergüenza, la llaman, cuya finalización en la provincia soriana se ha pospuesto por enésima vez, ahora hasta 2021.

“Hace falta más implicación ciudadana, sobre todo de los jóvenes”

  Caty Gálvez y Juan Antonio Suárez saben que la movilización ciudadana es imprescindible para que los políticos, que se echan unos a otras la culpa de los retrasos, pisen el acelerador: “Los territorios que no tienen muchos habitantes solo les interesan cuando se celebran elecciones, para conseguir esos ‘pocos’ votos que pueden ser importantes para ellos, como refleja perfectamente la película El disputado voto del Sr. Cayo”, de Antonio Giménez-Rico, basada en la novela homónima de Miguel Delibes; pero recuerdan que quienes viven allí pagan sus impuestos igual que los que residen en grandes urbes y se quejan de que por ser pocos no pueden quedar abandonados por las autoridades. Para hacérselo ver -dicen- hay que hacer presión, por eso, conscientes del eco que ha tenido su iniciativa, no lo dudan ni un solo instante, “nos volveremos a sumar a cualquier acto reivindicativo con los ojos cerrados”. La propia Caty comentaba en Aranda de Duero que regresaría a Soria a pie si le firmaban que no se pararán las obras y que las máquinas estarán trabajando a tope: “¡cómo si tengo que irme al fin del mundo, allá que me voy”, asegura con contundencia.

  Más que reivindicativos, a sus 79 y 85 años, esta pareja echa en falta una mayor implicación de la ciudadanía, no entiende cómo puede ser que haya vecinos que digan que a ellos no les interesa la A11 porque no pasa por su localidad “cuando va a repercutir positivamente en todas las provincias que atraviesa”; y el tirón de orejas se lo dan sobre todo a la juventud. Al ritmo que llevan las obras, Juan Antonio considera que será difícil que la vea terminada por completo: ¡ojalá, porque eso significaría o bien que se han puesto a trabajar con muchas ganas o que voy a vivir muchos años más”. Dice que “los que plantamos ahora el árbol no nos vamos a beneficiar de la sombra que dé; serán los jóvenes quienes lo hagan, pudiendo incluso recoger sus frutos. Por eso, en esto como en todo, es fundamental que la juventud esté ahí, levantando la voz y haciendo piña porque es de su futuro de los que estamos hablando”.

P.S. La fotografía que ilustra el artículo ha sido facilitada por la plataforma Soria ¡YA!

“Hay connivencia institucional, no tengas ninguna duda”

La Fiscalía General del Estado anunciaba hace un par de semanas la apertura de una investigación a la filial española de una empresa ucraniana que ofrece servicios de gestación subrogada. Lo hacía después de que el Ministerio de Justicia comunicase que había puesto en su conocimiento la existencia de indicios de delito en la actividad de determinadas agencias que operan aquí, desde tráfico de menores hasta organización criminal, blanqueo de capitales y/o falsedad documental. Tras el anuncio del Ministerio Público, desde el departamento que dirige en funciones Dolores Delgado insistían en que el proceso que solicitaron va más allá de una única agencia. Colectivos como la Red Estatal Contra el Alquiler de Vientres (RECAV) y No Somos Vasijas, que llevan años reclamándoles a las autoridades que actúen, se alegran por el paso dado pero dicen que no puede limitarse a una filial cuya matriz está siendo ya analizada con lupa en Ucrania, uno de los destinos preferidos para contratar un vientre de alquiler, marcado por la miseria y por la corrupción: “Hay que ir a la raíz del problema y eso tiene que ver con cómo es posible que siendo una práctica prohibida por la legislación española consintamos que haya personas que se estén lucrando con el fomento de la explotación de mujeres en otros países”. Palabras de Ángeles Álvarez, miembro de estas dos plataformas y exdiputada del PSOE, para quien está claro que aunque se realice en territorios donde es legal “el primer contrato que firman quienes alquilan el cuerpo de una mujer para llevar a cabo esta práctica se rubrica en España; pueden llamarlo contrato de información, de asesoramiento o como quieran, pero esos despachos de abogados o agencias de intermediación -que se dan de alta en el Registro Mercantil bajo los epígrafes más variados- lo que tienen montado son negocios a costa de derivar clientes a clínicas que están en esos terceros países”.

“Ya no vale con pronunciarse en contra, las autoridades tienen que actuar”

  Explica Ángeles Álvarez que han detectado tres elementos que fomentan la maternidad subrogada: la presencia de agencias intermediarias en España, la publicidad con la que difunden su actividad y, sobre todo, la instrucción del 5 de octubre de 2010 de la Dirección General de los Registros y del Notariado por la que se permite inscribir en el Registro Civil a los bebés nacidos por gestación subrogada, que consideran el “caballo de Troya” contra la Ley sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida que prohíbe esta práctica “abriendo la puerta a que se produzca esa explotación de la mujer por parte de ciudadanos españoles en terceros países”. Dan un dato, facilitado por el Ministerio de Asuntos Exteriores en respuesta a una pregunta parlamentaria, que dicen que lo demuestra sin lugar a dudas: entre 2008 y octubre de 2010 se tramitaron en el Registro Civil del Consulado de España en Los Ángeles 8 solicitudes de inscripción de niños nacidos de vientres de alquiler, siendo todas denegadas; desde que se publicó la instrucción hasta 2017 se inscribieron 406 bebés. Aseguran que esto prueba que la instrucción fomenta la práctica porque la facilita, y eso teniendo un rango inferior a la Ley 14/2006 de 26 de mayo sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida, que en su artículo 10 dice que “será nulo de pleno derecho el contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna a favor del contratante o de un tercero: “Es un despropósito que lo que es una orden en la que se dan pautas a los funcionarios para que resuelvan cómo actuar esté puenteando a la propia ley, porque si algo es nulo de pleno derecho significa que no tiene reconocimiento oficial y las autoridades se lo están dando a través de ese caballo de Troya, algo contradictorio e intolerable”.

  ¿Cómo se soluciona esto? La RECAV y No Somos Vasijas defienden que a los menores hay que registrarlos, “no podría ser de otro modo, no puedes dejarlos en el limbo”, pero ponen el ejemplo de Alemania que “prácticamente ha acabado con el alquiler de vientres al decidir que los menores nacidos por este método que cruzan la frontera con ciudadanos germanos queden bajo custodia del Estado; no se le permite a quien contrató esta práctica en otro país asumir la patria potestad. Así se le garantizan todos los derechos al niño sin dejar puertas falsas por las que colarse”. Para las dos organizaciones es la mayor sanción posible y la más efectiva. Se quejan de que la ley que prohíbe la gestación por sustitución en España no vaya acompañada de un régimen sancionador para quien la incumple; esa es una de sus principales reivindicaciones, que el alquiler de vientres sea una práctica punible, “porque la norma deja margen para la interpretación”. También demandan que se anule la orden de 2010 y que se prohíba toda actividad relacionada con la intermediación que facilite el acceso a esta práctica en terceros países, multando a las agencias, bufetes, entidades de crédito o financieras y a los profesionales independientes “que promueven algo que es ilegal”. Exigen además cambios en la Ley General de Publicidad para que cualquier “propaganda” al respecto se considere ilícita. Para ellas la pregunta que hay que hacerse es si están las autoridades españolas dispuestas a seguir dejando abierta la puerta de atrás, como sucede ahora, mientras hacen discursos contra el alquiler de vientres: “Les pedimos coherencia, que actúen, porque ya no vale con pronunciarse en contra; si se rechaza hay que llevar a cabo acciones, empezando por aquellas que acaben con los proxenetas reproductivos. Porque sin duda hay connivencia institucional, se habla pero no se actúa, y eso no es admisible”, concluye Ángeles Álvarez.

“Un negocio de los de mayor proyección de futuro si no se le pone freno”

  “Se trata de un negocio en el que se explota a mujeres para que tengan niños para terceros”; es como lo define, indignándose al escuchar a las “asociaciones de contratantes” diciendo que también ellas han denunciado casos de mala praxis y reclamándole al Gobierno que, si quiere ponerles fin, regule la práctica: “La primera mala praxis es el hecho de que demandes que una tercera persona se ponga a tu disposición para quedarse embarazada y dar a luz a un niño que le será arrebatado de inmediato, porque eso es explotación pura y dura”; lo compara con la prostitución, entendiéndolo como “dos formas distintas de explotación de la mujer (una con fines reproductivos y otra con fines sexuales) por parte de quienes consideran que su cuerpo es un bien colectivo que puede ser de uso público”.

  Las asociaciones feministas afirman que eso atenta contra los derechos de las mujeres en su conjunto al verlas como un simple elemento a disposición de cualquiera que tenga dinero para comprarlo, alquilarlo o hacer un uso temporal de alguna de sus capacidades. Denuncian que la cuestión de fondo es “el machismo puro y duro” que pretende que la mujer desaparezca del proceso de filiación, que quiere que lo único que se tenga en cuenta sea la fecundación, la única fase en la que participa el hombre, eliminando aquellas en las que ella es la protagonista (gestación y parto), convirtiéndola así en una simple vasija sin ningún derecho sobre el bebé que ha gestado y parido: “Desaparece por completo el único ser humano que participa en todo el proceso y solo cuentan los que ponen el dinero que, por cierto, se llevan los intermediarios porque las mujeres -dependiendo del país- solo reciben entre el 10% y el 20%”. En la Red Estatal Contra el Alquiler de Vientres y en No Somos Vasijas llaman a hacer lecturas más allá de la “mera explotación inmediata”, convencidas de que el objetivo último es “legalizar una industria que comercializa con nuestra capacidad reproductiva -y por lo tanto con nuestras vidas- en beneficio de terceras personas. Un negocio que, con una estructura montada alrededor de la reproducción asistida, se aprovecha de las mujeres; un negocio que, sabiendo que cada vez hay más población con problemas de fertilidad y que en España se realizan más de la mitad de las donaciones de óvulos de Europa, tiene una enorme proyección de futuro si no somos capaces de frenarlo”. De hecho, Ángeles Álvarez destaca que clínicas del norte de Europa se están instalando aquí para iniciar todo el proceso de comercialización de óvulos y esperma porque los intereses económicos “son brutales”.

  Ante las críticas de quienes contratan y/o apoyan esta práctica, quienes están en contra afirman que ni el suyo es un discurso de odio ni su intención es estigmatizar a los menores, y denuncian que “son ellos quienes los exponen para intentar lavar su imagen, para tratar de vendernos como algo maravilloso lo que no es más que otra forma de explotar el cuerpo de la mujer”.

“Aquí y ahora debería darnos VERGÜENZA”

‘Si aquello a lo que llaman infierno existiese no creo que fuese muy diferente de este lugar en el que faltan el espacio, la comida, la higiene y el saneamiento mínimos, la ayuda sanitaria y las oportunidades pero sobran las disputas, amenazas, violaciones, llantos y racismo (…) En Moria non hay lugar para el descanso’. Es lo que escribía hace unos días sobre el campo de refugiados en el que pueden estar hacinadas hasta siete mil personas, muy por encima del doble de su capacidad, Margarita Moreno Toledo, estudiante de Medicina en Albacete recién llegada de la isla griega de Lesbos. Estuvo allí como voluntaria por segundo año consecutivo y le dolió mucho comprobar que en doce meses la situación no había mejorado ni un ápice: “Es horrible, horrible; y es incomprensible y vergonzoso que Europa esté permitiendo que seres humanos estén en unas condiciones tan lamentables en su propio territorio; lamentables hasta el punto de que hayan tenido que levantarse carpas y tiendas fuera del recinto porque dentro era ya imposible o incluso de que haya refugiados que prefieran malvivir en el monte antes que estar en Moria”. Así de duro y así de real, a sólo unas horas de España en avión: “Aunque ya prácticamente no se hable de ello en los medios de comunicación un día tras otro, todos y cada uno, siguen arribando a Lesbos embarcaciones precarias de todo tipo repletas de mujeres, de niños, de mayores y de jóvenes en busca de una mínima oportunidad que les permita tener un futuro. Llegan en condiciones deplorables y sin ninguna pertenencia, porque las mafias a las que han tenido que pagar miles de euros por un viaje al que quizás no sobrevivan aprovechan el espacio que hay en los botes para meter a todos los que pueden, encajados como animales entre docenas o cientos de otros seres humanos en su misma situación, y tan pronto pisan Moria se encuentran con una realidad casi peor que aquella de la que tratan de huir y que parece perseguirles”. Una realidad -nos cuenta- en la que sus problemas de salud se minusvaloran porque son refugiados, en la que muchas veces las raciones de comida que reciben no cubren ni siquiera sus necesidades nutricionales básicas y en la que hay quienes prefieren hacerse sus necesidades encima antes que ir a uno de los pocos baños del campo, por el peligro que eso puede suponer.

“Una muerte en vida”

Duele, entristece, acongoja, angustia… son verbos que Margarita Moreno utiliza para relatar lo que se siente al mirar a la cara a cada una de esas personas de las que hablamos como colectivo -refugiadas- pero que tienen su propia historia detrás, sus proyectos, sus ilusiones, sus familias… “exactamente igual que nosotros pero con una gran diferencia, que ellas están atrapadas, en un stand-by permanente, sin poder avanzar, viendo cómo su vida se atasca porque ni siquiera han tenido la entrevista en la que se jugarán todo su futuro puesto que del resultado va a depender que sean aceptados como solicitantes de asilo”. Lo compara con el tribunal de una oposición ante el que “en lugar de jugarte una plaza de nada te estás jugando tener una mínima oportunidad de vivir; y es vergonzoso que quien los entrevista tenga esa vida en sus manos al final de un proceso interminable y lento, muy lento, que les hace perder años de su existencia -se están dando citas a cinco años vista-, que hace en definitiva que estén perdiendo la vida o que la estén viviendo en condiciones que no permiten darle ese nombre: “Moria era antes una cárcel, ahora lo llaman campo de refugiados cuando se parece más a un campo de concentración donde lo que encuentras son personas muertas en vida”.

Esta estudiante de Medicina que ha estado en dos ocasiones en la isla griega como voluntaria del proyecto de la ONG Acción Directa Sierra Norte para proporcionar comida digna, saludable y completa a unos cuatrocientos refugiados del campo no entiende cómo puede haber quienes promueven el discurso del odio hacia los y las que huyen de la guerra, de ser niños soldado, de ser violadas o perseguidas por ir al colegio por el simple hecho de ser mujeres, de ser mutiladas, torturadas… Cree, y no es la única, que si pasasen solo unas horas en Moria cambiaría su forma de pensar y de sentir porque “en Lesbos duele mirar directamente a los ojos de la gente, duele conocer de primera mano sus historias personales de sufrimiento y darte cuenta de que podrías ser tú la que estuviese en su piel”. Historias como la de Alí, que estudió Ingeniería en Pakistán y cruzó el Mediterráneo para luchar por conseguir sus anhelos poniendo sus ganas de trabajar por encima de todo, “como me sucede a mí con la Medicina -dice Margarita-, y que permanece allí estancado mientras yo paso de curso cada año. Ser consciente de eso te ayuda a sacarte la venda de los ojos y a relativizarlo todo, te lleva a mirar más allá de tu ombligo”. Le gustaría que aquellos que lanzan soflamas contra los migrantes y refugiados instando a quienes los apoyan a llevárselos a casa pisasen Moria para conocer cada caso: el de esa mujer que ha quedado embarazada después de ser violada; el de ese chaval que va descalzo porque ni zapatos tiene que hace que te veas cuando tenías su misma edad y disfrutabas de una infancia que nada tiene que ver con la que él está teniendo; o el de ese anciano que te lleva a pensar en tus abuelos en el pueblo, felices en la última etapa de su vida, mientras él ha pagado miles de euros arriesgándola por una oportunidad que podría quedarse en nada. “Por eso digo que si estuviesen ya no un día sino solo unas horas allí quizás entenderían de qué estamos hablando”.

“Supongo que nadie que pisa Lesbos puede irse del todo de allí”

Habla de la patria de Safo pero sabe que la reflexión puede ser válida para muchos otros sitios en los que hay gente sufriendo lo indecible, porque una vez has conocido esas historias tan tremendas te penetran de tal forma que pasan a formar parte de ti: “Es inevitable no acordarse cada dos por tres de la situación en la que están, de ese dolor, de lo que te han contado y de lo que has podido ver con tus propios ojos. Piensas que mientras tú estás rodeada de comodidades, mientras tú con tu DNI español puedes moverte a tu antojo ellos, por haber nacido en un lugar determinado, por su punto de partida, siguen atrapados y angustiados a la espera de esa ansiada oportunidad para poder demostrar lo que valen”. Han pasado diez días desde su vuelta a casa y explica que cuesta encajar cada cosa en su sitio, llevará tiempo: “Es un choque de realidad brutal que tenemos aquí al lado, pero me doy cuenta de que a mi alrededor muchos lo ignoran, bien porque nunca se han parado a pensar en ello o porque no es agradable y es más fácil obviarlo. Tod@s deberíamos ser conscientes de que esto está sucediendo no lejos de nuestros hogares, de que a la vuelta de la esquina estas personas necesitan ayuda porque ya no es que su realidad no mejore sino que empeora”.

Le dan mucha rabia la inacción de los Gobiernos europeos, la falta de solidaridad y de empatía, la indiferencia ante las muertes de miles de personas que podían haberse evitado, las políticas de externalización del control de fronteras dejándolo en manos de países en desintegración como Libia y las de cierre de puertos, el mantra que repite la extrema derecha de que ONGs como Proactiva Open Arms, Médicos Sin Fronteras o SOS Mediterranée son cómplices de las mafias por rescatar migrantes en peligro de muerte: “O los dejas morir o eres cómplice de los traficantes de personas. ¿Cómo puede pensar alguien así?” Urge a los Estados a que cambien esas políticas que están matando seres humanos y se queja de que “no están haciendo nada por evitarlo, ni por acoger a los que sobreviven, mucho menos por ofrecerles esa oportunidad para asegurarse un futuro”. Esa respuesta que no están dando supone para ella una tremenda injusticia: “No entiendo que nos avergoncemos del Holocausto pero no de lo que está pasando aquí y ahora; seguro que nos causará una profunda vergüenza cuando, dentro de unos años, lo leamos en los libros de Historia pero eso -VERGÜENZA- es lo que tendría que estar dándonos a tod@s en este presente”.

P.S. La fotografía que ilustra el artículo la ha quitado Margarita Moreno Toledo en Lesbos y el dibujo que incluye lo ha hecho uno de los muchos niños que ha conocido allí.