57 Voces des-autorizadas

Hace un año se ponía en marcha esta bitácora como altavoz y caja de resonancia para todas esas Voces que están más que autorizadas para hacerse oír, con la pretensión de ayudar a acercar sus denuncias, sus reivindicaciones y su trabajo por y para cambiar y mejorar la realidad a todas aquellas personas dispuestas a escuchar. Voces como la de Ana Balboa, presidenta de la Asociación de Persoas con Discapacidade de Compostela e Comarca (AMICO), censurando los muchos obstáculos que tienen que superar día a día los discapacitados en pleno s.XXI; las de Mónica Pastoriza, su madre Elvira Blanco y Delmiro Prieto, presidente de Down Galicia, dejándonos claro que el Síndrome de Down es simplemente tener un cromosoma extra; y la de Óscar Moral, asesor jurídico del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), recordándonos que la sociedad no puede permitirse excluir a una parte de la población, como sucede a diario.

Rafael Basterrechea, vicepresidente de la Asociación de Víctimas de la Talidomida en España (AVITE), nos contaba que están hartos de que sus reclamaciones por algo que comenzó hace más de seis décadas sigan sin ser atendidas, como si el Estado estuviese esperando a que se rindan o a que vayan muriendo; lo mismo que Rosa Hernanz, impulsora de la plataforma Niñ@s de la Polio y Síndrome Post Polio, que nos adelantaba que llevarían a la justicia argentina sus demandas por lo que empezó también hace más de sesenta años, porque ya no están para llamar de puerta en puerta. Fide Mirón, vicepresidenta de la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) y de la Asociación Española de Porfiria, dejaba testimonio de la dureza de vivir luchando contra los números y contra el reloj; María López Matallana, vicepresidenta de la Coalición Nacional de Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica, Sensibilidad Química Múltiple y Electrohipersensibilidad (CONFESQ) denunciaba enfermedades ocultadas, pacientes abandonados y maltrato INSStitucional por la guía publicada en enero por el Instituto Nacional de la Seguridad Social; Íñigo Lasa, director general de Anesvad, ponía encima de la mesa la existencia de más de mil millones de enfermos olvidados en el mundo hoy en día; y María del Carmen Martínez, vicepresidenta de la Federación de Asociaciones Gallegas de Familiares de Enfermos de Alzheimer y Otras Demencias (FAGAL) y cuidadora, Cheles Cantabrana, presidenta de la Confederación Española de Alzheimer (CEAFA) y Nina Gramunt, neuropsicóloga de la Fundación Pasqual Maragall, nos decían que debemos tener muy presente que nadie está libre de sufrir Alzheimer; mientras la doctora Ana Casas, especialista en cáncer de mama y cuidados de soporte oncológico del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, nos contaba que tener cáncer la ha hecho mejor oncóloga; y Damián Caballero, portavoz de la comisión promotora de la Iniciativa Legislativa Popular ‘Medicamentos a un precio justo’, instaba a las autoridades a no confundirse porque somos pacientes, no clientes.

Voces todas ellas más que autorizadas, pese a quien pese, porque saben de lo que hablan como la de Gema Castilla, responsable de Comunicación de la Fundación RAIS Hogar SÍ, pidiéndonos que no olvidemos que el sinhogarismo es una realidad para 31.000 personas y que podemos acabar con él; y la de Ángel Franco, director de Comunicación de la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL), llamándonos a tener en cuenta que siguen entregando comida a un millón y medio de ciudadanos, lo que demuestra que por mucho que nos intenten convencer de lo contrario la crisis sigue ahí. ¡Qué decir de David Lorente, uno de los hijos de Maribel Tellaetxe, enferma de alzhéimer que murió esperando que se despenalizase la eutanasia, una cuenta todavía pendiente en nuestro país; y de Juan Cuatrecasas, presidente de la asociación Infancia Robada, quejándose de que las víctimas de pederastia están limpiando de porquería la Iglesia cuando es ella la que debe liderar esa lucha; de Carmela del Moral, analista jurídico de Derechos de la Infancia de Save the Children, reclamando que se pongan en marcha políticas que sitúen a los menores en el centro porque, como no votan, sus problemas son secundarios; y de Marga Rivas, activista de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), denunciando que cuando alguien se mata porque no puede pagar su casa no se trata de un suicidio sino de un asesinato por la falta de implicación de las instituciones. David Aragonés, uno de los portavoces de la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros ADICAE, nos explicó que pese a los pasos del Gobierno para dar mayor tranquilidad a los clientes la batalla judicial por los gastos hipotecarios seguía en pie; y Jordi Castilla, del equipo jurídico de FACUA-Consumidores en Acción, nos aseguró que se puede parar la escalada del recibo de la luz.

Voces a las que hay que sumar la de María Jesús Vega, coordinadora de Comunicación en España de la Agencia de la ONU para los Refugiados ACNUR, censurando que, ocho años después, la guerra en Siria seguía matando con bombas o con falta de medicinas y de ropa para afrontar el invierno; la de Julia López, coordinadora de Comunicación de Plan Internacional, avisando de que cuando solo falta una década para cumplir el objetivo fijado de erradicar la mutilación genital femenina tres millones de niñas siguen sufriéndola cada año; y la de Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España, destacando que los Derechos Humanos son demasiado importantes como para dejarlos en manos de los Gobiernos. También la de Guillermo Cañardo, coordinador médico y jefe de misión de Proactiva Open Arms, hablándonos de los migrantes que se lanzan a cruzar el Mediterráneo amontonados en embarcaciones precarias como héroes, convencido de que él no sobreviviría a esa travesía; la de Íñigo Mijangos, presidente de Salvamento Marítimo Humanitario, denunciando lo que está sucediendo en ese mar convertido en un inmenso cementerio y diciendo que cada uno se retrate en ese periplo de la vergüenza; la de Margarita Moreno, estudiante de Medicina y voluntaria por segundo año en la isla griega de Lesbos, criticando las condiciones infrahumanas de los refugiados en el “campo de concentración” de Moria y afirmando que aquí y ahora debería darnos vergüenza; y la de Carlos Arce, responsable de Migraciones de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), protestando porque cualquier otra política que causase miles de muertos como esta generaría una contestación social insoportable para quienes la aplicasen.

Voces como la de Isabel Taboada, trabajadora por cuenta propia que se quejaba del maltrato al colectivo de autónomos a pesar de su importante papel en el crecimiento económico; la de Ángela Muñoz, portavoz de asociación Las Kellys, censurando que haya camareras de piso que tienen que comprarse incluso la fregona; las de Enrique Muñoz y Paco Juárez, de las plataformas ciudadanas Soria ¡YA! y Teruel Existe, reivindicando la capacidad de resistencia de la España vaciada y advirtiendo al resto del país de que también habrá consecuencias; y las de Caty Gálvez y Juan Antonio Suárez, matrimonio de 79 y 85 años, reclamando que acaben de una vez la Autovía del Duero, aprobada hace 26 años. La Voz de Carlos Requena, gerente de Payasos Sin Fronteras, ponía en valor la importancia de la risa en l@s niñ@s -y no tan nin@s- que han vivido una guerra, como prueba la evidencia científica; y la de Verónica Macedo, fundadora de Saniclown-Payasos de Hospital, nos demostraba que los payasos de hospital tienen efectos secundarios para tod@s. María Fernández, presidenta de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo, nos explicaba que puede haber garantías de que la esclavitud infantil y los abusos a los productores no estén detrás de lo que consumimos; Julio Barea, uno de los responsables de campaña de Greenpeace, nos decía que después de invadir medio planeta los plásticos están en nuestro organismo; Javier Andaluz, responsable de Clima de Ecologistas en Acción, nos alertaba de que el tiempo se agota y son ya muchas las oportunidades perdidas para tratar de evitar que el mundo llegue al umbral de no retorno; Jordi Richart, portavoz de Fridays For Future Alicante, nos contaba que han llegado para quedarse el tiempo que haga falta porque es su futuro lo que está en juego; y el activista Manuel Bruscas, autor de ‘Los tomates de verdad son feos’, nos recordaba que podemos hacer mucho para acabar con el desperdicio de comida.

Ana Novella, presidenta de Stop Accidentes, y Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados, nos dieron su visión sobre si los nuevos límites de velocidad que entraron en vigor en enero traerán o no una reducción del número de víctimas de accidentes de tráfico; Juan José Lamas, fundador y director técnico de la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR), nos advirtió de que los ludópatas son cada vez más jóvenes, destacando que el Estado es el que principal beneficiado de los juegos de azar; y Domiciano Sandoval, portavoz de la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones, nos habló de la lucha de los mayores para que sus hijos y nietos puedan recibir una prestación, haciendo un llamamiento a los jóvenes a que se impliquen más porque, de lo contrario, no la tendrán. Rafael Permuy, uno de los tíos de José Couso, no instaba a velar por la libertad de prensa y porque el nombre del cámara ferrolano asesinado en Irak por miembros del Ejército de EE.UU sea abanderado en esto; y Koldo Pla, de la asociación Txinparta para recuperar la memoria de los represaliados en el Fuerte de San Cristóbal, aseguraba que ocho décadas después el mejor homenaje que se les puede hacer sigue siendo continuar con la lucha para que aflore lo allí enterrado y perdure en la memoria

Rubén Sánchez, uno de los portavoces de Acampa pola Paz e o Dereito a Refuxio, reivindicó a las mujeres desplazadas y a las activistas que luchan por sus derechos siendo torturadas e incluso asesinadas por ello como heroínas que deberían ser modelos a seguir; Rosa Fontaíña, coordinadora de la Rede de Mulleres Veciñais contra os Malos Tratos de Vigo, criticó que a las mujeres que denuncian delitos contra la libertad sexual se les aplique la presunción de la mentira; el ex.teniente Luis Gonzalo Segura, autor de ‘En la guarida de la bestia’, afirmó que las Fuerzas Armadas dan cobijo a delincuentes sexuales; Rocío Mora, directora de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP), exigió que se ponga el foco en los puteros como cómplices de la trata; y Ángeles Álvarez, miembro de la Red Estatal Contra el Alquiler de Vientres (RECAV) y de No Somos Vasijas, denunció que en el tema del alquiler de vientres hay connivencia institucional; mientras Carlota Coronado, una de las promotoras del documental ‘¿Por qué tan pocas? Tecnólogas y científicas a la luz’, nos dejaba claro que son muchas pero no las conocemos porque no son sus historias las que se cuentan.

Desde la asociación Grandes Amigos nos acercaron a los mayores que viven solos, haciéndonos ver que la soledad es una y nosotr@s somos más; y Modesto Rodríguez, presidente de la Asociación Fenilcetonúrica y OTM de Galicia (ASFEGA), hizo lo propio con las personas que padecen estas enfermedades, por las que Manolo Varela luchó durante años hasta su muerte estando al frente de la asociación. Voces todas ellas que relatan historias que debían y deben ser contadas. Gracias por dejarme hacerlo, aportando así mi granito de arena para trasladarlas al mayor número posible de personas preocupadas, como ellas y como yo, por conseguir que este mundo sea mejor para tod@s. Y Gracias a quienes leéis y escucháis esas historias a través de mí. Seguiré en ello.

¿Cuántas científicas conoces?

Salimos a la calle a hacer una encuesta entre los transeúntes. La pregunta era fácil: nombres de científicos, y nos responden con hasta cinco, algunos de ellos españoles; pero la cosa cambia cuando les pedimos que nos digan nombres de científicas: el único que conseguimos es el de la polaca nacionalizada francesa Marie Curie. ¿Por qué? Esta es la pregunta de la que parte y a cuya respuesta intenta hacer frente el documental “¿Por qué tan pocas? Tecnólogas y científicas a la luz”, impulsado por cuatro profesoras de la Universidad Complutense de Madrid que se estrenaba la semana pasada en Madrid.

  ¿Son realmente tan pocas? Nos responde Carlota Coronado, una de las promotoras de esta iniciativa y fundadora de la productora que la ha llevado adelante, Zampanò Producciones: “No son pocas, pero es cierto que buena parte de ellas se concentran en la rama biosanitaria y que los porcentajes son más bajos en Ingeniería, Física o Informática, de elección mayoritariamente masculina. Cuando eliges lo que quieres estudiar -explica- no te decantas por estas carreras, entre otros factores, porque desde la infancia estás influenciada por todo lo que absorbes y ves a tu alrededor; al final es una cuestión de lo determinante que es lo que nos llega a través de la Educación y de cómo nos socializamos”. Entonces, si no son tan pocas, ¿por qué no las conocemos? “Porque no se habla de ellas en los libros de texto ni en los medios de comunicación; es decir, las hay pero no las vemos y como no podemos querer ser aquello que desconocemos, es imprescindible darles visibilidad”.

El porqué de “¿Por qué tan pocas?”

  Ese es el principal objetivo de “¿Por qué tan pocas?”, “que empecemos a visibilizar a todas esas grandes científicas y tecnólogas que tenemos en España; verlas para conocerlas y poder tener la opción de querer ser como ellas, o lo que es lo mismo, para crear nuevos referentes femeninos en la ciencia para las adolescentes y las niñas… y también para ellos”. Porque, asegura Carlota Coronado, si vemos mujeres destacando en un determinado sector es muy probable que, como mujeres, nos identifiquemos más con ellas y se despierte en nosotras el interés para que puedan surgir más vocaciones científicas entre las jóvenes, “vocaciones que son necesarias porque las ramas dedicadas a la ciencia son el futuro y con ellas podemos cambiar el mundo”.

  En el documental nos acercan el testimonio de veinte profesionales españolas en activo: desde las más veteranas, que han abierto camino, hasta las más jóvenes. Son Margarita Salas, bioquímica; María Vallet, catedrática de Química Inorgánica; Lucía García, astrofísica; Sara de la Fuente, ingeniera aeronáutica; las ingenieras robóticas Elena García y Concha Monje; Sara Gómez, ingeniera industrial; Belén Prados, ingeniera informática; Asunción Gómez, catedrática de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial; Clara Grima, matemática; las físicas Lourdes Marcano, María Josefa Yzuel, Pilar López, Susana Marcos e Irati Rodrigo; Elvira Moya, física nuclear; las biólogas María Blasco y María José Sanz; Elena Ojea, científica ambiental y Margarita Marqués, doctora en Veterinaria. Veinte mujeres apasionadas por su trabajo que transmiten la pasión que sienten por sus profesiones.

  Las impulsoras del proyecto también lo concibieron con la idea de ayudar a construir una nueva cultura científica en la que las mujeres adquieran protagonismo, desmontando la idea que tiene el 63% de la población que, según una encuesta realizada por la Fundación L’Oreal hace cuatro años, cree que las mujeres no sirven para ser científicas de alto nivel; ellas han respondido presentando a veinte mujeres, veinte ejemplos de los muchos que hay, que demuestran lo contrario.

“¿Cómo va a haber más científicas si no hacemos que se vean las que hay?”

  Se echan en falta más científicas y tecnólogas tanto en los medios de comunicación como en el sistema educativo. Carlota Coronado, profesora de Comunicación y Género en la Universidad Complutense de Madrid, se queja de que los periodistas -y también, aunque resulte incoherente, las periodistas- no acuden habitualmente a expertas sino a expertos y llama a cambiar esta práctica y a mostrarlas “porque viéndolas, escuchándolas, conociéndolas… se sabe no solo que existen sino que son muchas más de las que se piensa y mucho más importantes de lo que parece (a pesar de desarrollar su trabajo en un -hasta ahora- mundo de hombres)”; insta además a que los medios den a conocer el trabajo que realizan estas profesionales “porque eso ayuda a que la gente las conozca y ese hecho, por sí mismo, abre caminos”. Pero también deja claro que eso no es responsabilidad exclusiva suya sino compartida con las instituciones, las administraciones y la propia sociedad: “Un ejemplo perfecto son los libros de texto, en los que apenas aparecen mujeres -ni científicas ni de otros campos-, echa un vistazo al porcentaje de exposiciones individuales de artistas mujeres que se programan en los museos…; son todas patas del mismo problema, y tenemos que hacer algo para darle la vuelta a esa realidad empezando, por supuesto, por la Educación”.

  Para eso nació “¿Por qué tan pocas? Tecnólogas y científicas a la luz”, para romper barreras y para borrar del imaginario colectivo esa idea de que la ciencia es un mundo de y para hombres, cuando lo que debería ser es ‘un mundo de personas con vocación y pasión por lo que hacen, sin importar el género’; la frase es de una de sus protagonistas, Margarita Marqués. Para Carlota Coronado, “lo ideal sería que no tuviésemos que reivindicar el papel de las científicas y tecnólogas, pero debemos seguir haciéndolo porque todavía no hemos llegado a una situación de igualdad. Quedan aún muchas mejoras por conseguir en la situación de la mujer en la ciencia”.

Empieza un nuevo viaje

  El documental se estrenó con éxito la semana pasada en Madrid; ahora “toca enviarlo a festivales de todo el mundo para que se vea”, y en otoño llevarlo a cines de otras Comunidades, gracias al apoyo y la colaboración de las científicas participantes y de asociaciones feministas. Pero para las promotoras de la iniciativa -las profesoras de la Complutense Isabel Tajahuerce, Yanna G.Franco y Elena Ramírez, junto a Carlota Coronado- es muy importante la parte didáctica de la iniciativa, que cuenta con la colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, de ahí que apostasen por un proyecto audiovisual “porque lo audiovisual tiene más fuerza y poder de penetración en los jóvenes que lo escrito”; ya han mantenido contactos con distintos colegios e institutos para que lo proyecten a lo largo del próximo curso académico 2019/2020.

  Quienes están detrás dicen que empieza “un nuevo viaje” para “¿Por qué tan pocas?” y dejan clara su total disponibilidad para facilitárselo a todo aquel que se lo pida: “porque es necesario que se vea, para eso lo hemos hecho -afirman- y cuánta más gente lo vea, mejor”. Para que haya cada vez más mujeres protagonistas en la ciencia y en la tecnología, para que su trabajo se conozca y reconozca cada vez más y para que cuando alguien nos pida que nombremos alguna no dejemos de añadir nombres a la lista.

P.S. Podéis encontrar toda la información sobre este proyecto y contactar con sus responsables en la web https://porquetanpocas.com, donde encontraréis pequeñas ‘píldoras audiovisuales’ de los testimonios de sus veinte protagonistas.

“Hay camareras de piso que incluso tienen que comprarse la fregona”

Estamos en una de las épocas más fuertes del año en cuanto a turismo y se espera que esta sea otra Semana Santa de récord en España, con una ocupación media del 75% los nueve días, diez puntos más que la anterior, situándose en el 85% entre mañana jueves y el domingo, en tu línea con la de 2018, según los datos que maneja la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos. Y eso con muchos establecimientos colgando el cartel de “Completo”. El turismo es, desde hace años, uno de los principales motores de la economía en el país de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en cuyo PIB tiene un mayor peso -acercándose al 12% con los últimos porcentajes del INE en la mano-, y en el que este sector crea más de dos millones y medio de puestos de trabajo. Alrededor de 300.000 de esos empleos son de camarera de piso, según la asociación que las agrupa, Las Kellys, aunque denuncian que a un tercio las contratan como limpiadoras, peones de limpieza o auxiliares de piscina para pagarles todavía menos de los 800 euros mensuales que cobran de media las que trabajan en los hoteles en los que este departamento está externalizado, lo que ya supone casi un 40% por debajo del salario de las que sí son consideradas personal del hotel. Nos lo explica su vicepresidenta, Ángela Muñoz, que acerca a quien tenga interés en escucharla la realidad de un colectivo que se indigna cuando ve como la patronal y las autoridades no se cansan de alardear de unas cifras mareantes que distan años luz de las suyas, que rondan los dos euros por habitación teniendo en cuenta su sueldo y las 400 habitaciones que vienen haciendo al mes: “Eso cuando el hotel les paga entre 6 y 10 euros por habitación a las empresas multiservicios de las que dependemos buena parte de nosotras desde que la subcontratación campa a sus anchas a raíz de la reforma laboral aprobada en 2012, que permite que un convenio de empresa prevalezca sobre el de su sector”, aclara. Repite que ese triunfalismo las indigna, pero también dice que les ha dado coraje para seguir adelante “porque nos han llevado al límite esperando que nos tirásemos por el precipicio y nosotras nos hemos dado la vuelta y nos hemos organizado”.

“La externalización es la explotación del siglo XXI”

Las Kellys no entienden que siendo el suyo un departamento estructural y el más numeroso de los hoteles -apuntan que representa el 20% de la plantilla- sea el que muchos establecimientos han externalizado (hasta el 70% de los de Madrid lo han hecho): “Sin nosotras, ¿qué venden? Porque los hoteles se abren básicamente para vender habitaciones; el cliente puede hacer o no uso del restaurante, de la piscina, del gimnasio…, pero siempre hace uso de las habitaciones y ¿quién paga para alojarse en una que no esté limpia?”, se pregunta su vicepresidenta. Y no cree a los políticos que se echan las manos a la cabeza porque “la veda se abrió con la reforma laboral aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy y, a pesar de las promesas, el Ejecutivo de Pedro Sánchez no ha hecho nada por ponerle coto”. Quieren dejar claro, eso sí, que la Asociación es apartidista y que rechazan a cualquier formación que pretenda utilizarlas “como baza electoral, porque después de varias campañas ya no nos fiamos de los políticos”.

Denuncian que son muchos los hoteles que han precarizado sus condiciones laborales a través de esas empresas externas, hasta el punto de que “algunas compañeras no solo tienen que pagarse el uniforme, sino incluso la fregona o fregar de rodillas”; lo dice Ángela Muñoz explicando que “las obligan a trabajar a un ritmo frenético, haciendo dieciocho o veinte habitaciones cada día -muchas veces repartidas en distintas plantas-, sin tiempo siquiera para ir al baño o para comer aunque lleven su propia comida porque se la niegan; teniendo que trabajar medicadas para mitigar los múltiples dolores que sufren -es el caso de siete de cada diez-, pero también con ansiolíticos o antidepresivos porque cuatro de cada diez padecen depresión por la carga de trabajo, según un reciente informe de CC.OO: “Cuando ves que no puedes seguir, que no llegas, que si coges una baja te van a despedir y si te pones enferma no te volverán a llamar nunca más; cuando eres consciente de que si te arriesgas a comunicar que no te encuentras bien no vas a poder llevar ningún dinero a casa…, entonces no te queda otra que medicarte para sacarlo todo adelante”. Asegura que todo esto es consecuencia de la externalización del servicio, sabiendo que el suyo es un trabajo duro en sí mismo y que deja secuelas de por vida: aplauden los pasos dados por el actual Gobierno en cuanto a reconocerles algunas enfermedades como ‘profesionales’, pero critican que hayan quedado otras fuera; y aclara que allí donde han puesto freno a la subcontratación -como sucede en Baleares o en Canarias- hay sobrecarga de trabajo, con camareras de piso “teniendo que hacer más de veinte habitaciones a diario a un ritmo desenfrenado, gran parte de ellas familiares y en establecimientos inmensos que son como pequeños barrios en los que deben recorrer kilómetros y kilómetros empujando los mismos carros de hace cuarenta años”.

Dice que no todos los hoteles son así, que los hay que cumplen con ellas garantizándoles unas condiciones de trabajo dignas y salarios de alrededor de 1.200 euros para los de cuatro y cinco estrellas. Pero la vicepresidenta de Las Kellys advierte que “como en España no se premia el buen hacer ni se atajan las malas formas sino al contrario, al permitir que uno incremente sus beneficios económicos a través de la subcontratación, lo que se está haciendo es invitar al resto a que sigan su mismo camino porque es menos rentable para ellos mantenernos como personal de plantilla. La externalización es la explotación del sigo XXI y nadie parece tener un interés real en acabar con ella -como reclamamos en la Ley Kelly que presentamos en el Congreso de los Diputados, porque lo que necesitamos es legislación-, así que les pedimos a quienes pueden hacerlo que, por lo menos, modifiquen el artículo 42.1 del Estatuto de los Trabajadores para equiparar nuestras condiciones laborales a las previstas en el convenio sectorial”.

“Querían que aceptásemos ser ‘las nadies’ pero no lo han conseguido”

Ángela Muñoz se queja de que a los responsables de las empresas y de muchos establecimientos se les olvida que son personas: “A pesar de formar parte de un departamento estructural -y por lo tanto indisociable de la actividad hotelera- somos como ‘las nadies’ de las que hablaba Eduardo Galeano, somos invisibles, o por lo menos eso es lo que pretendían que fuésemos hasta que nos hemos dado cuenta de que somos importantes y tenemos fuerza; formamos la base de la pirámide, sí, pero eso lo que en realidad significa es que sin nosotras esto no funciona y que si parásemos todas habría serias consecuencias”. Se alegra de que vayan empoderándose poco a poco pero dice que cuesta, que hay camareras de piso que tienen miedo porque algunas están sufriendo las consecuencias de alzar la voz para denunciar su penosa situación “porque si abres la boca te amenazan, te acosan y te hacen la vida imposible, intentan anularte para que seas tú la que acabes pidiendo la baja voluntaria y así ellos puedan ahorrarse la liquidación, o firman sin problemas un despido sabiendo que será declarado improcedente por los tribunales y luego, amparados en el hecho mismo de la denuncia a la que te viste obligada, te vetan para volver a trabajar en sus empresas o en cualquier otra del sector; todo porque hay una legal ilegalidad que se lo permite”.

La vicepresidenta de Las Kellys quiere hacer hincapié en que “desde la patronal del sector no dejan de repetir que somos una mala influencia pero si estamos mintiendo, ¿por qué no abren las puertas de sus establecimientos hoteleros a la prensa o por qué no nos denuncian?”; ella misma responde que si no dan ese paso es porque saben perfectamente que es cierto y que pueden demostrarlo. Critica que cuando decidieron crear la asociación -que registraron en 2016- se llegase a decir que tenían detrás a determinados partidos políticos, como si ellas solas no fuesen capaces de organizarse para defender lo suyo: “Hay muchas mujeres que no pueden dejarlo porque no tienen otra cosa, porque es esto o la nada, pero eso no significa que no puedan reclamar sus derechos y que sean susceptibles de ser pisoteadas por su profesión o por su situación y tengan que callar”; afirma que “Ellos son Goliat y nosotras David pero estamos decididas, dispuestas a seguir con nuestra lucha por nosotras y por las que vienen detrás: por dignidad”, y todos sabemos cómo acabó aquella historia recogida en la Biblia.

Como clientes, podemos sumarnos a esa lucha para ayudarlas a que su fuerza sea mayor cada día que pasa y a que su voz se escuche cada vez más lejos: Ángela Muñoz cuenta que basta con fijarnos en si las camareras de piso del establecimiento en el que estamos alojados llevan el uniforme o una chapa de la cadena hotelera; si no es así, dependen de otra empresa. Los libros de reclamaciones no solo son para reivindicar nuestros derechos de alojamiento…lo son también para reclamar los de quienes trabajan para que nuestra estancia sea mejor, y lo será cuanto más digna sea la situación de quien se ocupa de que todo esté bien en el espacio en el que nos alojamos.

P.S. Podéis encontrar toda la información sobre el colectivo en https://laskellys.wordpress.com

“Si los jóvenes no se implican en esta lucha se quedarán sin pensión”

La suya es una lucha que nació como reacción a las reformas de las pensiones de 2011 y 2013, que han supuesto ir atrasando la edad de jubilación, aumentar el número de años cotizados necesarios para acceder a ellas, contar con un factor de sostenibilidad por el que cuanto más aumente la esperanza de vida más se recortarán las prestaciones y limitar su revalorización al 0,25% en los años económicamente malos; una lucha que se ha intensificado considerablemente desde principios del año pasado: la Marea Pensionista de Barcelona, la Coordinadora de Pensionistas de Madrid, la ola de Jubilados de Bilbao o la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones, todos repiten el mismo lema en sus movilizaciones “Gobierne quien gobierne, las pensiones se defienden” y quieren dejarlo bien claro especialmente ahora, a las puertas de las elecciones generales del 28-A. Avisan de que han venido para quedarse, de que no piensan rendirse hasta que los partidos atiendan sus reivindicaciones: con más de 9 millones de personas, son “el mayor ejército del mundo”, en palabras de Domiciano Sandoval, portavoz de la Coordinadora Estatal, y advierten de que están curtidos en mil batallas por lo que han tenido que vivir, porque han tenido que pelear por cada derecho conquistado y porque al frente del movimiento hay gente con experiencia en el mundo del sindicalismo; y lo dicen conscientes de que va para largo y de que no va a ser fácil.

Llaman a toda la sociedad a que se implique, “porque en un momento u otro todos los ciudadanos se van a ver afectados”: aseguran que sienten su apoyo moral pero le piden que se una a sus protestas en la calle para sumar cuantas más voces mejor, y se dirigen sobre todo a los jóvenes, porque es por ellos por quienes -en gran medida- se movilizan. Lo hacen desde la indignación que supone que, después de tantos años de trabajo y sacrificios, “haya jubilados que mueren de frío porque, con pensiones de 380 euros, no pueden poner la calefacción, o que acaban recurriendo a braseros de leña o estufas de carbón o gas con las que aumentan los incendios en el hogar y las llamadas muertes dulces”, que se producen por inhalación de monóxido de carbono al quedarse dormidos; y porque les exaspera que “con prestaciones pírricas, teniendo que pagar una parte de los muchos medicamentos que toman, se vean obligados a elegir entre comprar los fármacos o comer: debería caérseles la cara de vergüenza a esos legisladores que, solo en dietas y viviendo en Madrid, se embolsan casi 900 euros al mes, el doble si residen fuera”, dice Domiciano Sandoval. Exigen pensiones dignas pero lo que los mueve es tener la certeza de que “si nuestros padres vivieron mejor que nuestros abuelos y nosotros vivimos en general mejor que nuestros padres, si no hacemos algo, nuestros hijos ya no van a tener ni siquiera nuestra calidad de vida y no digamos nuestros nietos, que vivirán mucho peor si no logramos que las cosas cambien”. De ahí que los insten a unirse a ellos: “Tienen que entender que, si no actúan ahora, si no actuamos cuanto antes, su vida será infinitamente peor que la nuestra”; y les piden que no permitan que cale en ellos “la mentira que nos están contando (con la ayuda de muchos medios de comunicación) de que el sistema público de pensiones no da para más: si no se puede sostener es porque han legislado en su contra durante años, desde que en 1995 se creó la Comisión del Pacto de Toledo, y porque no les interesa que se mantenga para entregárselo a bancos y aseguradoras”.

“Las 3 mentiras que nos están contando”

Recuerda el portavoz de la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones esa máxima atribuida al Conde de Romanones de ‘si quieres que un problema no se resuelva, crea una comisión’ (que vendría de aquella cita de Napoleón de ‘si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona; si quieres que no se haga, encárgaselo a un comité’) para afirmar que por eso el Congreso de los Diputados aprobó crear la Comisión del Pacto de Toledo que “en teoría, nació para sacar las pensiones del debate electoral cuando el resultado ha sido justamente el contrario: las pensiones están en el centro de ese debate y sus miembros se han dedicado a ir contra el sistema”. Por eso no les preocupa que, por primera vez en su historia y tras más de dos años de debates, la Comisión haya sido incapaz de consensuar recomendaciones para plantearle al Gobierno; al contrario, se muestran satisfechos de ese fracaso porque los pocos puntos que estaban pactados no incluían sus reivindicaciones.

Afirma Domiciano Sandoval que “llevan tiempo contándonos tres mentiras, repitiéndolas como un mantra gracias al altavoz de buena parte de los medios de comunicación tradicionales, convencidos de que a fuerza de reiterarlas se convertirán en verdades”. El primer engaño es que se necesitan más trabajadores cotizando, la ratio es de 2 afiliados por pensionista, en el límite de lo que se considera imprescindible para mantener el sistema: “hablan de falta de trabajadores pero no quieren ni oír hablar de productividad, que es el quid de la cuestión cuando caminamos hacia un mercado laboral con cada vez menos trabajadores pero más productivos”; y pone como ejemplo el sector agrario, explicando que en las décadas de 1960/1970 trabajaban en él entre el 25% y el 40% de los ocupados mientras que ahora lo hace solo el 4-5% “y ha aumentado la producción”. El segundo engaño es -dice- que las prestaciones son muy generosas en España porque la tasa de sustitución (el porcentaje del último salario percibido que supone la pensión de jubilación) se sitúa de media alrededor del 80% cuando la media de la UE está algo por debajo del 60%, según datos de la OCDE, que alerta de que en el caso español podría bajar hasta 30 puntos porcentuales en unos cuarenta años: “eso es cierto, pero también lo es que los salarios medios en países como Alemania, Francia o Italia están muy por encima del español, por lo que no es lo mismo el 60% de 2.400 o de 2.700 euros que el 80% de 1.600”. Y la tercera mentira es que “no se cansan de insistir en que el sistema público de pensiones tiene déficit cuando estas prestaciones vienen pagándose desde hace años única y exclusivamente con lo que se ingresa por las cotizaciones a la Seguridad Social -últimamente con préstamos del Estado para abonar las pagas extra- pero ¿qué ingresos tienen las Fuerzas Armadas o la Casa Real? Ninguno, por lo que en realidad todo lo que se destina a estos capítulos vía Presupuestos Generales del Estado es déficit”. Y añade otro argumento que dan economistas como Fernando de Miguel, que defiende que la llamada generación del baby boom sí financió sus pensiones futuras: asegura que el sistema generó un superávit acumulado de 843.000 millones de euros en el período 1977/2017, sobre todo coincidiendo con su entrada en el mercado laboral; recuerda que parte de ese dinero se usó para financiar los Presupuestos Generales del Estado y considera lógico reclamar ahora que sean esos mismos presupuestos los que aporten al sistema público de pensiones, que tendrá que soportar la mayor presión con la jubilación de esa generación del baby boom entre los años 2023 y 2045.

Los más de 9 millones de pensionistas tienen que tener voz en el debate

Desde la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público destacan que el artículo 50 de la Constitución señala que los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad, y que el artículo 128 apunta que toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general. Su conclusión es clara: “las pensiones son un derecho que se debe garantizar y ha de ser la sociedad la que arbitre los mecanismos”. Por eso reclaman una reforma completa del sistema en el marco de un debate con luz y taquígrafos.

Sus demandas pasan por fijar una pensión mínima de 1.084 euros porque la Carta Social Europea dice que en Europa no se puede vivir dignamente con menos; aplauden la reciente subida del SMI un 22% y consideran asumible que las pensiones más bajas se incrementen en esa misma línea en dos o tres veces. Exigen que se vincule legalmente la revalorización de las pensiones al IPC para que no dependa del Gobierno de turno. Piden el ‘destope’ total de las pensiones máximas, que permitiría ingresar en el sistema entre 4.500 y 8.000 millones de euros anuales, según las fuentes consultadas. Reclaman que, en caso de necesidad o déficit del sistema, se recurra a los Presupuestos Generales del Estado y que gastos como el mantenimiento de los edificios de la Seguridad Social o los sueldos de sus funcionarios corran a cargo de esos presupuestos en lugar de cubrirse con las cotizaciones, afirmando que “así se van más de tres mil millones de euros”. Defienden el hecho de que acabar con las subvenciones a los planes privados de pensiones -“que la mayor parte de los trabajadores no se pueden permitir”- supondría contar con “por lo menos otros mil millones de euros al año” para abonar las prestaciones. Quieren que se controlen de una vez por todas las horas extraordinarias por las que en muchos casos no se cotiza, y consideran “imprescindible” una reforma fiscal en condiciones, ya que España tiene casi siete puntos porcentuales menos de imposición fiscal que la media de la Eurozona. “Eso por no hablar de los miles de millones que dejan de ingresar las arcas públicas como consecuencia de la economía sumergida”, unos setenta mil según los últimos datos de Funcas. Ponen, además, el acento en que el gasto derivado pensiones contributivas representa algo menos del 11% del PIB frente al casi 14% de Francia o el 16% de Italia.

Dejan claro que en el organismo o la mesa de negociación que se abra después de las elecciones generales del mes que viene, sea cual sea, tiene que estar presente la voz de los más de 9 millones de pensionistas, y que los debates deben llevarse a cabo con la máxima transparencia “lejos del oscurantismo que ha marcado los de la Comisión del Pacto de Toledo”; así lo denuncia Domiciano Sandoval, que asegura que “esto tiene que cambiar de forma radical”. Y lanzan un aviso a navegantes “somos viejos pero no tontos y tenemos toda la fuerza del mundo: aquí estamos y aquí seguiremos defendiendo lo que nos corresponde, a nosotros y a las generaciones futuras”. Mañana mismo hay convocada una concentración frente al Congreso de los Diputados, se mantienen las movilizaciones de los lunes en distintas ciudades y ya hay previstas protestas en todo el país los sábados 13 abril y 11 de mayo. En todas ellas gritan y gritarán bien alto para que se escuche que “Gobierne quien gobierne, las pensiones se defienden”.

P.S. Para estar al día de todo lo relacionado con la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones podéis seguirla en Facebook (facebook.com.coespe) y en Twitter (@pensionazo_no)

P.S. Reflexiones como la de Fernando de Miguel sobre el superávit del sistema las tenéis en la web https://economistasfrentealacrisis.com, una iniciativa impulsada por un grupo de profesionales de distintas disciplinas -no solo economistas- que buscan ‘elaborar propuestas que contribuyan al progreso social recuperando para la sociedad los conocimientos alcanzados por el avance de las ciencias sociales, en particular por la economía entendida en todo su alcance multidisciplinar’.

Defender a los autónomos

La voz que abre esta bitácora es la de una autónoma quemada después de casi dos décadas peleando para salir adelante y no tener que echar el cierre. Seguro que el día a día de Isabel Taboada -a sus 47 años- podría ser el de muchos de los 3,2 millones de trabajadores por cuenta propia que hay en España: haciendo números para llegar a fin de mes sabiendo la cantidad de gastos que debe cubrir para mantener su negocio a flote (6 de cada 10 dicen que llegan bastante justos y otros 3 lo hacen agobiados, lo que significa que sólo 1 está entre los elegidos que pueden permitirse respirar).

  Lo primero es la cuota a la Seguridad Social: 358 euros mensuales -autónoma societaria-, un 12% más que hace dos años (esto, siempre hacia arriba, para todos). Y no te pongas enferma, porque hay que seguir apoquinando aunque pierdas tu fuente de ingresos, pérdida que ni de lejos compensa una pírrica baja; y así, la cuadratura del círculo ya es imposible incluso para quien se cuenta entre ese 80% que se ve obligado a seguir trabajando en lugar de estar descansando para recuperarse cuanto antes. Después están la electricidad, el agua y la calefacción: eso porque hay máquinas que a pilas no van y porque, a según qué horas, lo de trabajar sin luz lo llevas crudo, por no decir que la higiene es lo primero o que ¡a ver cómo consigues que se relaje alguien que se está congelando!. También hay que cumplir con los proveedores, aunque no todos los clientes cumplan contigo en tiempo y forma (¡por lo menos no tienes que esperar a que alguna Administración te abone las facturas!): sin productos, sin mercancía… a dedicarte a otra cosa o, mejor, a no dedicarte a ninguna, como hay quien te dice, porque lo tuyo es puro vicio (¡mira que querer trabajar!). Pero a ti te da igual lo que te digan, porque eres de ese 63% que -a pesar de los problemas y los malos ratos- quiere seguir haciendo lo que le gusta y siendo su propio jefe.

  No podemos olvidarnos de Hacienda, porque Hacienda nunca se olvida de ti (¿será que las cantidades de tu cuenta no van seguidas de un número mareante de ceros?): declaración cada tres meses y la anual. Y, por si no fuese suficiente, tu lugar de trabajo está en tu casa (hay que sumar la parte del alquiler a los gastos); realmente, ¡es tu casa!, con lo cual ya ni hablamos de cuántas horas le dedicas (sin contar el tiempo que pasas haciendo números). Estás entre esos casi 4 de cada 10 que le echan más de diez horas diarias, y súmale fines de semana aunque, en ese caso, poniendo todo tu esfuerzo con escasa recompensa pero ¡no te queda otra!. Total, que de vacaciones…nada -llevas ya varios años sin cogerte ni una semana- y la pensión, la dejamos a un lado: si te pones a pensar que -si la cobras- por lo menos un par de años más tarde que un asalariado, será además un 40% más baja que la que cobran ellos de media…

  Y, con este panorama, ¿qué le pides tú al futuro? Pues no tener que cogerte una baja y, si no te queda otra, que sea corta, porque el Ministerio de Trabajo estudia bonificar el cien por cien de la cuota a la Seguridad Social en los períodos de incapacidad temporal por contingencias comunes pero, de momento, toca seguir pagando. No tener que recurrir a la prestación por desempleo que, por lo general es baja y se cobra poco tiempo, eso siempre que la tuya esté entre el 54% de solicitudes aceptadas. Y una pensión digna, reivindicación de todo trabajador. ¿Cuándo dejarán de dar los políticos pequeños pasos y darán el salto para un colectivo clave para la economía del país?