“Las prácticas de los manicomios siguen ahí”

Más de un millón de personas en nuestro país, cuatrocientos cincuenta millones en todo el mundo, tienen trastornos mentales graves y son a diario víctimas de violaciones de sus derechos fundamentales, de estigma y de discriminación (la primera cifra la da la Confederación Salud Mental España, la segunda la Organización Mundial de la Salud). Ellas, sus familias y el movimiento asociativo en el que se agrupan libran cada día una lucha contra todo en la que tendríamos que estar tod@s “porque también nos afecta y no deberíamos verlo como algo ajeno sino envolvente, implicándonos a fondo, sabiendo que sin salud mental no hay salud”. Habla Nel González Zapico, presidente de la Confederación -en la que se integran más de trescientas asociaciones con más de cuarenta y siete mil socios- que lleva casi treinta y seis años batallando para conseguir que entendamos eso, “que la salud mental debe ser una prioridad, para la ciudadanía y también en la agenda política: porque nos toca a tod@s, porque es una cuestión de Derechos Humanos, porque genera mucho sufrimiento y porque si no actuamos ya el coste humano, emocional y económico -este último de unos cuarenta y cinco mil millones de euros anuales en nuestro país, según la OCDEacabará siendo estratosférico, poniendo incluso en duda que estemos realmente avanzando en nuestra civilización”. La OMS avisa de que una de cada cuatro personas sufriremos algún problema de salud mental a lo largo de nuestra vida y advierte que, en 2030, serán la primera causa de discapacidad en el mundo.

Contenciones mecánicas cero

Nel González asegura que en pleno s.XXI todavía hay desgraciadamente mucha gente que reclama los manicomios, que se cerraron no hace tanto tiempo en un proceso iniciado en 1986 con la reforma de la Ley General de Sanidad pero que ha sido tan lento que concluyó hace nada: “No saben que todos, sin excepción, son lugares de tristísima e infausta memoria”, afirma contundente, denunciando que aunque no existan como tal “hay residencias con nombres rimbombantes o unidades de salud mental en las que hacen exactamente lo mismo: no amarran a la gente con camisas de fuerza pero siguen practicando contenciones mecánicas (atándola a la cama con correas durante horas e incluso días, a veces con consecuencias fatales), continúan sobremedicándola y, en definitiva, cortando su trayectoria vital cuando no hay derecho a encerrar a alguien sin ofrecerle más alternativa de vida y cuando la finalidad principal de todo tratamiento debe ser buscar la recuperación o que la persona consiga la máxima autonomía posible respetando siempre su dignidad”.

Denuncia que se están vulnerando los derechos de quienes tienen un trastorno mental “de una forma estructural, desde el propio sistema, y continuamente” y dice que no entiende que se practiquen contenciones mecánicas “estando demostrado que no son terapéuticas sino todo lo contrario, generan un sufrimiento innecesario y violan flagrantemente los Derechos Humanos”. La propia UE emitía hace unos meses un informe instando a los Estados miembros a erradicar las medidas coercitivas que atentan contra los derechos fundamentales. De ahí que reclame que se tienda a contenciones cero fijando plazos para ello, con registros oficiales que permitan comprobar que esa tendencia se va cumpliendo.

Luchar constantemente contra el estigma

Las personas con problemas de salud mental tienen la misma valía que las demás; no debería ser necesario repetirlo pero hay que hacerlo porque aún hoy tienen que librar una batalla diaria contra el estigma y contra la discriminación “que lleva a muchos a apartarlas de sus vidas en base a planteamientos que convierten en un credo sin estar contrastados: que si no tienen cura, que si no son de fiar, que si son peligrosas…”, sin saber las más de las veces de qué están hablando y cuando a estas alturas deberíamos tener más que claro que hay gente diferente.

Ese estigma fruto de la no aceptación del entorno que las acompaña muy a su pesar hace que en muchos casos incluso renuncien a que se reconozca oficialmente la discapacidad que pueden tener con lo que eso significa: “No solicitan ese reconocimiento porque seguramente si lo hacen y lo comunican cuando tratan de entrar en el mercado laboral, o teniendo ya su trabajo, quedarán automáticamente al margen”, explica el presidente de la Confederación Salud Mental España, que recuerda que un empleo es fundamental para vivir y alcanzar esa autonomía que tiene una importante función terapéutica para ellas”. Las cifras hablan por sí solas: más del 85% de quienes sufren un trastorno mental grave no tiene trabajo y un 67% no se lo ha contado a sus jefes. La conclusión: nos queda mucho para acabar con el estigma y para eso es clave promover la tolerancia, el respeto y la aceptación de la diversidad, como vienen haciendo ellos desde hace más de tres décadas. Porque ese estigma puede llevarte incluso a querer acabar con tu vida y, en demasiadas ocasiones, a hacerlo.

Doscientos intentos de suicidio cada día

Y eso solo en España, donde las últimas cifras del INE apuntan que 3.679 personas pusieron fin a su vida en 2017: “Una tragedia inconmensurable que es ya el primer problema de salud pública en Occidente”, donde la OMS contabiliza más de 800.000 suicidios anuales.

“Sabiendo que doscientas personas intentan quitarse la vida cada día y que diez de ellas lo consiguen, tendría que estar más que claro que hay que actuar, porque el suicidio se puede prevenir”. Censuran que el colapso y los escasos recursos que tienen los servicios de salud mental, la falta de visibilidad del problema y la ausencia de un plan de prevención que impulse la labor de los profesionales de Atención Primaria son obstáculos para poder reducir estas cifras. En la Confederación están convencidos de que hay que empezar por el ámbito educativo, implantando en todos los centros de España una asignatura de habilidades emocionales para que “desde niños sepamos que la vida no es siempre color de rosa y que pueden llegar la frustración, el fracaso, la enfermedad…y contemos con las herramientas necesarias para poder gestionarlo”.

También defienden que hay que eliminar tabús a todos los niveles para que desaparezca “la negrura” que rodea el tema. Para eso consideran muy importante el papel que deberían jugar los medios de comunicación “porque sin su apoyo para que se hable con claridad del suicidio y para concienciar a la ciudadanía seguiremos cubriéndonos de hipocresía y haciendo como que hacemos las cosas bien sin que sea así”. Destacan que la propia Organización Mundial de la Salud dice que si se trata de forma adecuada, huyendo por supuesto de sensacionalismos, el efecto llamada no existe. Pero aclara su presidente que “no basta con eso, porque la atención a estos problemas requiere que sean tratados como una cuestión de Estado”: tienen que existir recursos para escuchar, orientar y acompañar a las personas que han intentado acabar con su vida y a sus familias, “es imprescindible facilitarles los apoyos que necesitan para salir adelante”. Para ellos es muy importante la puesta en marcha de una línea telefónica de carácter público, gratuita y accesible a tod@s, con atención las 24 horas en todo el territorio, atendida por profesionales y con un número fácil de recordar, como el 016 contra la violencia machista, con la dotación económica precisa.

Todo esto enmarcado en una nueva Estrategia Nacional de Salud Mental: el Gobierno en funciones tiene el compromiso de presentársela a las Comunidades Autónomas antes de que acabe el año, pero con el adelanto electoral no está claro que vaya a ser así. La Confederación Salud Mental forma parte del Comité Técnico y asegura que pueden esperar unos meses más para que sea impecable “porque bajo ningún concepto podemos permitirnos el lujo de que una estrategia pública rebaje los estándares de los Derechos Humanos y eso pasa, entre otros puntos destacados, por reducir las contenciones mecánicas a cero”. Avisan de que, si no se cumple el cien por cien del mandato de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad que España firmó en du día, se desmarcarán de lo que se apruebe.

P.S. Siguiendo lo propuesto por la Federación Mundial la Confederación Salud Mental España dedica el Día Mundial de la Salud Mental, mañana 10 de octubre, a la prevención del suicidio con el lema ‘Conect@ con la Vida’: quieren destacar así la importancia de que todas las instituciones y personas implicadas trabajen en esa prevención y la necesidad de contar con recursos y apoyos suficientes que permitan una atención adecuada a quienes intentan quitarse la vida. Y han puesto en marcha una campaña para que tod@s nos sumemos a ese mensaje de conectar con la vida con el gesto del abrazo como elemento clave, para viralizarlo como símbolo de vida: nos animan a fotografiarnos dándonos un abrazo con alguien y a subir esas instantáneas a nuestras redes sociales con la etiqueta #ConectaConLaVida. Podéis encontrar toda la información sobre la campaña, sobre la Confederación y todas sus actividades en la web www.consaludmental.org y en sus redes sociales.