“Esto sí debería contagiarse”

Hoy, 20 de septiembre, echa a andar con movilizaciones en medio mundo la Semana de Acción que culminará el próximo viernes 27 con la Huelga Mundial por el Clima, convocada en España por las plataformas Juventud por el Clima-Fridays for Future, 2020 Rebelión por el Clima y Alianza por el Clima y apoyada por más de trescientas organizaciones, para exigirles a los Gobiernos medidas efectivas ante la emergencia climática; una semana reivindicativa sin precedentes que coincide con la celebración de la Cumbre de Acción Climática de la ONU, el lunes día 23 en Nueva York, y con la publicación, el miércoles día 25, del informe especial del Grupo Intergubernamental de Expertos de Naciones Unidas sobre Cambio Climático acerca del impacto del calentamiento global en los océanos y en las zonas heladas. Y es que la crisis climática que vivimos es el mayor desafío de nuestro tiempo y estamos en un momento decisivo para actuar porque, pese a lo mal que pinta, todavía podemos hacerle frente: los últimos cuatro años han sido los más calurosos de la historia, los glaciares se derriten a un ritmo alarmante, el nivel del mar sigue subiendo, el cambio climático está llevando a muchas especies al límite y estamos viendo el impacto fatal que tiene en la salud…, pero la ONU asegura que si nos movemos ahora podemos reducir las emisiones de carbono de aquí a doce años y frenar el aumento de la temperatura media anual por debajo de los 2°C, o incluso a 1,5°C, por encima de los niveles preindustriales. Por eso su secretario general, Antonio Guterres, insta a todos los líderes a que acudan a Nueva York con planes concretos y realistas para mejorar sus contribuciones a nivel nacional para el año que viene, siguiendo la directriz de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 45% en la próxima década y a 0 para 2050. Allí van a estar gobiernos, autoridades locales, sector privado, organizaciones internacionales y sociedad civil. Una sociedad civil que ha ido redoblando la presión para que quienes tienen el verdadero poder de decisión se muevan en la dirección correcta, sobre todo desde el nacimiento -la pasada primavera- de movimientos como Teachers for Future (en España también Profes por el Futuro), docentes preocupados por la situación que quieren cambiar las cosas, como ellos mismos dicen, movidos únicamente por su compromiso con el planeta y sus habitantes. También ellos -hablamos de setecientos ya- se suman a las acciones reivindicativas de esta semana y animan a todos los centros escolares del país a hacerlo: guardando un minuto de silencio por la Tierra, llevando una camiseta verde al colegio, proyectando documentales y cortometrajes sobre medio ambiente, preparando carteles por el clima y sacándolos al patio el día 27…, propuestas para visibilizar desde las aulas la importancia de la acción elaboradas conjuntamente con Madres por el Clima y Families for Future Barcelona “porque toda la comunidad educativa es necesaria” y porque creen firmemente en el poder de las familias, como nos cuenta una de las integrantes del grupo coordinador, Conxi Arlandis: “su contribución es fundamental, es imprescindible contar con ellas y con su compromiso, debemos complementarnos para conseguir resultados y que estos perduren”.

“Promover y seguir concienciando para sumar”

Acaba de arrancar un nuevo curso escolar y los profesores que forman parte de este movimiento que realiza acciones concretas para desarrollar una educación ambiental, favorecer el contacto del alumnado con la naturaleza y cambiar la gestión de los colegios lo han empezado con fuerza lanzando la campaña ‘28.000 por el Clima’.

Una campaña a la que pretenden sumar al mayor número de centros del país, públicos, privados y concertados, de Educación Primaria, ESO, Bachillerato y FP: que en su programación anual tengan objetivos relacionados con la protección y defensa del medio ambiente y de la sostenibilidad y que lleven a cabo actuaciones de concienciación y acción a lo largo del curso, como algunos ya están haciendo. Desde poner en marcha programas como Recreos Residuos Cero, motivando al alumnado para que en sus desayunos y meriendas no haya residuos o sean los mínimos posibles usando envases reutilizables o retornables, o como Colecaminos, para reducir los nieles de concentración de CO2 en los entornos escolares apostando por ir al colegio andando o en bicicleta; hasta incorporar el huerto escolar y hacer salidas que fomenten el contacto con la naturaleza; pasando por realizar un par de veces al mes actividades que reflejen el peligro que corre el planeta, por fomentar el debate sobre la emergencia climática proyectando documentales como ‘Before the flood’ (Antes que sea tarde) -coproducido, protagonizado y narrado por Leonardo DiCaprio- o por contar en cada centro con un responsable de sostenibilidad…“Queremos promover la preocupación por preservar el planeta para que se generalice, teniendo claro que la práctica y el contacto con la naturaleza son clave y sabiendo que hay que predicar con el ejemplo, a nivel individual y también como colegio incorporando los principios de sostenibilidad en la gestión: eficiencia energética, reutilización de materiales, uso de proveedores locales y comida de temporada en el comedor… No queremos imponer sino avanzar en la labor de concienciación que llevan haciendo desde hace décadas las asociaciones ecologistas para sumar, uniendo nuestra fuerza y nuetras voces a las suyas y a las de otros colectivos nacidos, como nosotros, la pasada primavera climática”, explica Conxi Arlandis.

Una educación ambiental transversal

Es lo que reclaman desde Teachers for Future, no solo que la educación ambiental forme parte del currículo sino que sea transversal “que pase por todas sus áreas, porque afecta a todos los aspectos de la vida, por eso tiene que ser algo más que unos temas o una asignatura y debe abordarse en todas las materias; los alumnos tienen que reflexionar y saber del impacto de sus acciones en el medio ambiente”, apunta, para añadir que “se trata, en definitiva, de inculcar el cuidado del entorno y del planeta como un valor, como lo es el respeto a los demás”. En el colectivo son conscientes de la importancia de su implicación en esta lucha para que dé resultados, sabiendo que parte de ella pasa por “presionar a quienes toman las decisiones, a las administraciones, para que actúen de una vez”; y señalan no solo a departamentos como Educación o Transición Ecológica sino también a otros como Urbanismo: “Acabamos de ver cómo ha quedado la Vega Baja del Segura con el paso de la gota fría por haber llenado de cemento el cauce de los ríos”, dice esta integrante del grupo coordinador. Recuerda que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de la ONU creado hace tres décadas ha estado advirtiendo desde entonces que los fenómenos meteorológicos serían cada vez más extremos, “lo que significa que esto dista mucho de ser algo nuevo”, y se queja de que hayamos llegado a este punto por “no haber actuado antes”, avisando de que “por eso urge hacerlo o será tarde”.

La carrera contrarreloj para frenar el cambio climático está en marcha y Naciones Unidas asegura que podemos y debemos ganarla. Para eso es imprescindible que nos impliquemos tod@s porque hablamos de nuestra casa, la casa de tod@s y cada un@ de nosotr@s: “La lucha por el Clima sí que se debería contagiar”, afirma Conxi Arlandis. Está en nuestras manos conseguirlo.

57 Voces des-autorizadas

Hace un año se ponía en marcha esta bitácora como altavoz y caja de resonancia para todas esas Voces que están más que autorizadas para hacerse oír, con la pretensión de ayudar a acercar sus denuncias, sus reivindicaciones y su trabajo por y para cambiar y mejorar la realidad a todas aquellas personas dispuestas a escuchar. Voces como la de Ana Balboa, presidenta de la Asociación de Persoas con Discapacidade de Compostela e Comarca (AMICO), censurando los muchos obstáculos que tienen que superar día a día los discapacitados en pleno s.XXI; las de Mónica Pastoriza, su madre Elvira Blanco y Delmiro Prieto, presidente de Down Galicia, dejándonos claro que el Síndrome de Down es simplemente tener un cromosoma extra; y la de Óscar Moral, asesor jurídico del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), recordándonos que la sociedad no puede permitirse excluir a una parte de la población, como sucede a diario.

Rafael Basterrechea, vicepresidente de la Asociación de Víctimas de la Talidomida en España (AVITE), nos contaba que están hartos de que sus reclamaciones por algo que comenzó hace más de seis décadas sigan sin ser atendidas, como si el Estado estuviese esperando a que se rindan o a que vayan muriendo; lo mismo que Rosa Hernanz, impulsora de la plataforma Niñ@s de la Polio y Síndrome Post Polio, que nos adelantaba que llevarían a la justicia argentina sus demandas por lo que empezó también hace más de sesenta años, porque ya no están para llamar de puerta en puerta. Fide Mirón, vicepresidenta de la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) y de la Asociación Española de Porfiria, dejaba testimonio de la dureza de vivir luchando contra los números y contra el reloj; María López Matallana, vicepresidenta de la Coalición Nacional de Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica, Sensibilidad Química Múltiple y Electrohipersensibilidad (CONFESQ) denunciaba enfermedades ocultadas, pacientes abandonados y maltrato INSStitucional por la guía publicada en enero por el Instituto Nacional de la Seguridad Social; Íñigo Lasa, director general de Anesvad, ponía encima de la mesa la existencia de más de mil millones de enfermos olvidados en el mundo hoy en día; y María del Carmen Martínez, vicepresidenta de la Federación de Asociaciones Gallegas de Familiares de Enfermos de Alzheimer y Otras Demencias (FAGAL) y cuidadora, Cheles Cantabrana, presidenta de la Confederación Española de Alzheimer (CEAFA) y Nina Gramunt, neuropsicóloga de la Fundación Pasqual Maragall, nos decían que debemos tener muy presente que nadie está libre de sufrir Alzheimer; mientras la doctora Ana Casas, especialista en cáncer de mama y cuidados de soporte oncológico del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, nos contaba que tener cáncer la ha hecho mejor oncóloga; y Damián Caballero, portavoz de la comisión promotora de la Iniciativa Legislativa Popular ‘Medicamentos a un precio justo’, instaba a las autoridades a no confundirse porque somos pacientes, no clientes.

Voces todas ellas más que autorizadas, pese a quien pese, porque saben de lo que hablan como la de Gema Castilla, responsable de Comunicación de la Fundación RAIS Hogar SÍ, pidiéndonos que no olvidemos que el sinhogarismo es una realidad para 31.000 personas y que podemos acabar con él; y la de Ángel Franco, director de Comunicación de la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL), llamándonos a tener en cuenta que siguen entregando comida a un millón y medio de ciudadanos, lo que demuestra que por mucho que nos intenten convencer de lo contrario la crisis sigue ahí. ¡Qué decir de David Lorente, uno de los hijos de Maribel Tellaetxe, enferma de alzhéimer que murió esperando que se despenalizase la eutanasia, una cuenta todavía pendiente en nuestro país; y de Juan Cuatrecasas, presidente de la asociación Infancia Robada, quejándose de que las víctimas de pederastia están limpiando de porquería la Iglesia cuando es ella la que debe liderar esa lucha; de Carmela del Moral, analista jurídico de Derechos de la Infancia de Save the Children, reclamando que se pongan en marcha políticas que sitúen a los menores en el centro porque, como no votan, sus problemas son secundarios; y de Marga Rivas, activista de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), denunciando que cuando alguien se mata porque no puede pagar su casa no se trata de un suicidio sino de un asesinato por la falta de implicación de las instituciones. David Aragonés, uno de los portavoces de la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros ADICAE, nos explicó que pese a los pasos del Gobierno para dar mayor tranquilidad a los clientes la batalla judicial por los gastos hipotecarios seguía en pie; y Jordi Castilla, del equipo jurídico de FACUA-Consumidores en Acción, nos aseguró que se puede parar la escalada del recibo de la luz.

Voces a las que hay que sumar la de María Jesús Vega, coordinadora de Comunicación en España de la Agencia de la ONU para los Refugiados ACNUR, censurando que, ocho años después, la guerra en Siria seguía matando con bombas o con falta de medicinas y de ropa para afrontar el invierno; la de Julia López, coordinadora de Comunicación de Plan Internacional, avisando de que cuando solo falta una década para cumplir el objetivo fijado de erradicar la mutilación genital femenina tres millones de niñas siguen sufriéndola cada año; y la de Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España, destacando que los Derechos Humanos son demasiado importantes como para dejarlos en manos de los Gobiernos. También la de Guillermo Cañardo, coordinador médico y jefe de misión de Proactiva Open Arms, hablándonos de los migrantes que se lanzan a cruzar el Mediterráneo amontonados en embarcaciones precarias como héroes, convencido de que él no sobreviviría a esa travesía; la de Íñigo Mijangos, presidente de Salvamento Marítimo Humanitario, denunciando lo que está sucediendo en ese mar convertido en un inmenso cementerio y diciendo que cada uno se retrate en ese periplo de la vergüenza; la de Margarita Moreno, estudiante de Medicina y voluntaria por segundo año en la isla griega de Lesbos, criticando las condiciones infrahumanas de los refugiados en el “campo de concentración” de Moria y afirmando que aquí y ahora debería darnos vergüenza; y la de Carlos Arce, responsable de Migraciones de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), protestando porque cualquier otra política que causase miles de muertos como esta generaría una contestación social insoportable para quienes la aplicasen.

Voces como la de Isabel Taboada, trabajadora por cuenta propia que se quejaba del maltrato al colectivo de autónomos a pesar de su importante papel en el crecimiento económico; la de Ángela Muñoz, portavoz de asociación Las Kellys, censurando que haya camareras de piso que tienen que comprarse incluso la fregona; las de Enrique Muñoz y Paco Juárez, de las plataformas ciudadanas Soria ¡YA! y Teruel Existe, reivindicando la capacidad de resistencia de la España vaciada y advirtiendo al resto del país de que también habrá consecuencias; y las de Caty Gálvez y Juan Antonio Suárez, matrimonio de 79 y 85 años, reclamando que acaben de una vez la Autovía del Duero, aprobada hace 26 años. La Voz de Carlos Requena, gerente de Payasos Sin Fronteras, ponía en valor la importancia de la risa en l@s niñ@s -y no tan nin@s- que han vivido una guerra, como prueba la evidencia científica; y la de Verónica Macedo, fundadora de Saniclown-Payasos de Hospital, nos demostraba que los payasos de hospital tienen efectos secundarios para tod@s. María Fernández, presidenta de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo, nos explicaba que puede haber garantías de que la esclavitud infantil y los abusos a los productores no estén detrás de lo que consumimos; Julio Barea, uno de los responsables de campaña de Greenpeace, nos decía que después de invadir medio planeta los plásticos están en nuestro organismo; Javier Andaluz, responsable de Clima de Ecologistas en Acción, nos alertaba de que el tiempo se agota y son ya muchas las oportunidades perdidas para tratar de evitar que el mundo llegue al umbral de no retorno; Jordi Richart, portavoz de Fridays For Future Alicante, nos contaba que han llegado para quedarse el tiempo que haga falta porque es su futuro lo que está en juego; y el activista Manuel Bruscas, autor de ‘Los tomates de verdad son feos’, nos recordaba que podemos hacer mucho para acabar con el desperdicio de comida.

Ana Novella, presidenta de Stop Accidentes, y Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados, nos dieron su visión sobre si los nuevos límites de velocidad que entraron en vigor en enero traerán o no una reducción del número de víctimas de accidentes de tráfico; Juan José Lamas, fundador y director técnico de la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR), nos advirtió de que los ludópatas son cada vez más jóvenes, destacando que el Estado es el que principal beneficiado de los juegos de azar; y Domiciano Sandoval, portavoz de la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones, nos habló de la lucha de los mayores para que sus hijos y nietos puedan recibir una prestación, haciendo un llamamiento a los jóvenes a que se impliquen más porque, de lo contrario, no la tendrán. Rafael Permuy, uno de los tíos de José Couso, no instaba a velar por la libertad de prensa y porque el nombre del cámara ferrolano asesinado en Irak por miembros del Ejército de EE.UU sea abanderado en esto; y Koldo Pla, de la asociación Txinparta para recuperar la memoria de los represaliados en el Fuerte de San Cristóbal, aseguraba que ocho décadas después el mejor homenaje que se les puede hacer sigue siendo continuar con la lucha para que aflore lo allí enterrado y perdure en la memoria

Rubén Sánchez, uno de los portavoces de Acampa pola Paz e o Dereito a Refuxio, reivindicó a las mujeres desplazadas y a las activistas que luchan por sus derechos siendo torturadas e incluso asesinadas por ello como heroínas que deberían ser modelos a seguir; Rosa Fontaíña, coordinadora de la Rede de Mulleres Veciñais contra os Malos Tratos de Vigo, criticó que a las mujeres que denuncian delitos contra la libertad sexual se les aplique la presunción de la mentira; el ex.teniente Luis Gonzalo Segura, autor de ‘En la guarida de la bestia’, afirmó que las Fuerzas Armadas dan cobijo a delincuentes sexuales; Rocío Mora, directora de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP), exigió que se ponga el foco en los puteros como cómplices de la trata; y Ángeles Álvarez, miembro de la Red Estatal Contra el Alquiler de Vientres (RECAV) y de No Somos Vasijas, denunció que en el tema del alquiler de vientres hay connivencia institucional; mientras Carlota Coronado, una de las promotoras del documental ‘¿Por qué tan pocas? Tecnólogas y científicas a la luz’, nos dejaba claro que son muchas pero no las conocemos porque no son sus historias las que se cuentan.

Desde la asociación Grandes Amigos nos acercaron a los mayores que viven solos, haciéndonos ver que la soledad es una y nosotr@s somos más; y Modesto Rodríguez, presidente de la Asociación Fenilcetonúrica y OTM de Galicia (ASFEGA), hizo lo propio con las personas que padecen estas enfermedades, por las que Manolo Varela luchó durante años hasta su muerte estando al frente de la asociación. Voces todas ellas que relatan historias que debían y deben ser contadas. Gracias por dejarme hacerlo, aportando así mi granito de arena para trasladarlas al mayor número posible de personas preocupadas, como ellas y como yo, por conseguir que este mundo sea mejor para tod@s. Y Gracias a quienes leéis y escucháis esas historias a través de mí. Seguiré en ello.

¡Que acaben ya la autovía de la vergüenza!

Caty Gálvez y Juan Antonio Suárez -79 y 85 años, matrimonio, de Ceuta ella, soriano él- saltaron a los medios de comunicación cuando se decidieron a hacer lo que más les gusta, andar, pero en esta ocasión con una motivación reivindicativa, para sumar su grano de arena a una causa que “bien lo merece”: 115 kilómetros recorridos a pie en cuatro etapas entre Soria y la localidad burgalesa de Aranda de Duero para exigir “que se acabe de una vez” la A11, la Autovía del Duero que debe conectar Soria con la frontera portuguesa cruzando Valladolid, Burgos y Zamora, cuyo proyecto se aprobó hace la friolera de 26 años y que a día de hoy ni siquiera tiene en servicio la mitad de los kilómetros previstos, menos todavía en la provincia de Soria: “Son miles de kilómetros andados los que tenemos a nuestras espaldas y cuando nos enteramos por los medios de la Marcha Lenta para reclamar algo que es de justicia supimos que teníamos que estar ahí”, dicen. Una Marcha Lenta en coche por la N122 desde Soria y desde la localidad vallisoletana de Peñafiel hasta Aranda, avanzando exactamente al mismo ritmo que lo han hecho las obras en todo este tiempo, como explicaron los convocantes, las plataformas Soria ¡YA!, A11 Pasos, de Peñafiel, y Aranda de Duero por las Infraestructuras; pero Caty y Juan Antonio no tienen coche -no lo echan en falta, convencidos de que si lo tuviesen se habrían perdido muchas de las cosas que han hecho-: ¿Cómo lo vamos a hacer?, preguntó entonces él, y la respuesta de ella fue muy clara: pues como siempre lo hacemos, a pie. Empezaron entonces con los preparativos de una experiencia “fuera de serie, muy emocionante y que no olvidaremos nunca” por su significado, explican, y por el apoyo de la gente desde el minuto cero hasta la llegada a destino, esa Plaza Mayor de Aranda de Duero en la que al día siguiente unieron sus voces a las de las más de dos mil personas que dejaron patente su “hastío por la falta de seriedad de los distintos Gobiernos -del PP y del PSOE- a la hora de afrontar la construcción de una infraestructura trascendental para el futuro de todos los castellanoleoneses, corredor estratégico entre Portugal, la mitad norte de España y Francia”.

“Los políticos no lo quieren ver, está claro”

  “Es una lástima que las obras de una infraestructura tan importante para una provincia tan abandonada como la soriana vayan a un ritmo tan lento que apenas se ven avances. No se entiende que los políticos no se pongan las pilas, a no ser que tengan tapones en los oídos y gafas de sol con cristales opacos para no escuchar el clamor ciudadano y para no ver la realidad”, se queja Juan Antonio Suárez, que en su día emigró con su mujer a Cerdanyola del Vallés “porque nos obligaron a salir de nuestra tierra para poder tener una vida digna”; una tierra a la que vuelven siempre que pueden para pasar largas temporadas. Tienen claro que con infraestructuras es más fácil que las industrias se asienten en un territorio, creando puestos de trabajo que no solo ayuden a frenar la sangría de gente joven, y no tan joven, que escapa de esa España vaciada a ciudades más grandes y con mejores servicios, sino que faciliten el retorno de muchos de los que se han ido y atraigan a ciudadanos de otros puntos del país: “¿cómo es posible que los responsables políticos no lo vean?”, se pregunta, respondiéndose a sí mismo que “está claro que no lo quieren ver porque, con el intenso tráfico de transportistas portugueses que soporta la N122, conectar el Atlántico y el Mediterráneo desde Portugal hasta Barcelona en gran parte a través de la A11 supondría un enorme salto cuantitativo y cualitativo para la industria que repercutiría, y mucho, en la economía; por no hablar de la tranquilidad que les daría a los vecinos de los municipios que atraviesa esa Nacional, que Soria ¡YA! denuncia que tiene unos índices de peligrosidad hasta cuatrocientas veces superiores a los de la media española. Destacan los organizadores de la Marcha Lenta de hace unos días que estamos hablando de más de medio millón de personas, una quinta parte del total de habitantes de Castilla y León, y de una obra declarada estratégica ya en 1993 por la propia Junta, de un eje vertebrador entre el este y el oeste de la Península, e incluso así, habiendo escuchado promesas una y otra vez, siguen sin verse avances sustanciales en su ejecución: “planificaciones fallidas, cambios de trazado, reducciones presupuestarias…, en definitiva, mentiras y promesas incumplidas”, como leían en el manifiesto conjunto en Aranda las tres organizaciones promotoras de la protesta. La autovía de la vergüenza, la llaman, cuya finalización en la provincia soriana se ha pospuesto por enésima vez, ahora hasta 2021.

“Hace falta más implicación ciudadana, sobre todo de los jóvenes”

  Caty Gálvez y Juan Antonio Suárez saben que la movilización ciudadana es imprescindible para que los políticos, que se echan unos a otras la culpa de los retrasos, pisen el acelerador: “Los territorios que no tienen muchos habitantes solo les interesan cuando se celebran elecciones, para conseguir esos ‘pocos’ votos que pueden ser importantes para ellos, como refleja perfectamente la película El disputado voto del Sr. Cayo”, de Antonio Giménez-Rico, basada en la novela homónima de Miguel Delibes; pero recuerdan que quienes viven allí pagan sus impuestos igual que los que residen en grandes urbes y se quejan de que por ser pocos no pueden quedar abandonados por las autoridades. Para hacérselo ver -dicen- hay que hacer presión, por eso, conscientes del eco que ha tenido su iniciativa, no lo dudan ni un solo instante, “nos volveremos a sumar a cualquier acto reivindicativo con los ojos cerrados”. La propia Caty comentaba en Aranda de Duero que regresaría a Soria a pie si le firmaban que no se pararán las obras y que las máquinas estarán trabajando a tope: “¡cómo si tengo que irme al fin del mundo, allá que me voy”, asegura con contundencia.

  Más que reivindicativos, a sus 79 y 85 años, esta pareja echa en falta una mayor implicación de la ciudadanía, no entiende cómo puede ser que haya vecinos que digan que a ellos no les interesa la A11 porque no pasa por su localidad “cuando va a repercutir positivamente en todas las provincias que atraviesa”; y el tirón de orejas se lo dan sobre todo a la juventud. Al ritmo que llevan las obras, Juan Antonio considera que será difícil que la vea terminada por completo: ¡ojalá, porque eso significaría o bien que se han puesto a trabajar con muchas ganas o que voy a vivir muchos años más”. Dice que “los que plantamos ahora el árbol no nos vamos a beneficiar de la sombra que dé; serán los jóvenes quienes lo hagan, pudiendo incluso recoger sus frutos. Por eso, en esto como en todo, es fundamental que la juventud esté ahí, levantando la voz y haciendo piña porque es de su futuro de los que estamos hablando”.

P.S. La fotografía que ilustra el artículo ha sido facilitada por la plataforma Soria ¡YA!